El Gobierno nacional volvió a subir el tono contra los mandatarios provinciales que se oponen al rumbo libertario. En su conferencia habitual, el jefe de Gabinete Manuel Adorni confirmó que no habrá convocatoria ni diálogo institucional con los gobernadores Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Gildo Insfrán (Formosa). La Casa Rosada ya no disimula la estrategia: aislar a quienes considera parte del “núcleo duro” del peronismo kirchnerista.
Consultado sobre una posible mesa de negociación con este grupo, Adorni fue directo: “Hay gobernadores que no van en línea con lo que la gente nos pide”. Con esa frase, el funcionario cerró la puerta a cualquier intento de deshielo y alineó su discurso con la dinámica binaria que impulsa Javier Milei: apoyo total al programa económico o exclusión del círculo de diálogo federal.
El mensaje apunta especialmente al riojano Ricardo Quintela, uno de los más críticos de la gestión nacional y protagonista de un conflicto abierto por los recursos coparticipables. Para el oficialismo, quienes rechazaron la Ley Bases y el Pacto de Mayo quedaron automáticamente fuera de la zona de acuerdos. El Gobierno sostiene que la ciudadanía “eligió un camino distinto”, y que los mandatarios que siguen resistiendo ese rumbo lo hacen por razones ideológicas más que por diferencias de gestión.
La decisión de bloquear el contacto político deja a cuatro provincias en un escenario de máxima tensión con el Ejecutivo nacional. Sin señales de acercamiento, todo indica que la relación entre la Nación y los distritos gobernados por el peronismo kirchnerista continuará deteriorándose, mientras Milei concentra su estrategia en construir gobernabilidad con el PRO y los sectores dialoguistas del radicalismo y el peronismo.



