Londres, 12 de diciembre de 2025 – De nuestro corresponsal-
Una variante mutada del virus de la gripe H3N2, conocida como «subclade K» o «supergripe», está desbordando los sistemas sanitarios de Reino Unido y Estados Unidos, con un repunte prematuro y severo que amenaza con convertirse en la peor temporada de influenza en años.
En el Reino Unido, el Servicio Nacional de Salud (NHS) reporta un aumento del 55% en hospitalizaciones por gripe en la última semana, con más de 2.660 pacientes diarios en diciembre, suficiente para saturar tres hospitales enteros. Expertos del BMJ advierten que esta cepa, detectada en Europa en junio, ha derivado genéticamente de la incluida en la vacuna de 2025-2026, reduciendo su efectividad y afectando especialmente a ancianos y niños. Escuelas han cerrado en varias regiones y el ministro de Sanidad, Wes Streeting, califica la situación de «ola tidal» sin pico a la vista, proyectando hasta 8.000 ingresos hospitalarios para el 14 de diciembre.
En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) alertan de un inicio temprano de la temporada, con brotes en aumento entre jóvenes y adultos mayores, impulsados por la misma subclade K que ha causado epidemias en Japón y Canadá. Hospitalizaciones superan las de la temporada pasada en un 20%, con cierres escolares y mandatos de mascarillas en varios estados para frenar la propagación. La OMS confirma que esta variante representa el 89% de los casos globales de H3N2, sin evidencia de mayor letalidad, pero con menor inmunidad poblacional.
Autoridades de ambos países urgen vacunación inmediata, higiene y aislamiento, mientras se acelera la investigación para actualizar las vacunas. «Es un invierno cruel que no esperábamos», lamenta un epidemiólogo de la Universidad de Glasgow. La crisis subraya la vulnerabilidad ante virus en evolución constante.



