El Gobierno avanzó en un recambio profundo de las cúpulas militares y oficializó a los nuevos jefes de Ejército, Armada y Estado Mayor Conjunto, siguiendo las propuestas del ministro de Defensa, Carlos Presti. Solo la Fuerza Aérea mantendrá continuidad.
El anuncio se hizo público a través de las redes oficiales del Ministerio de Defensa, donde Presti confirmó que el presidente Javier Milei avaló la nueva línea estratégica para modernizar el sistema de defensa y alinearlo con estándares internacionales, tras años de parálisis y deterioro estructural.

Los nuevos jefes
Ejército Argentino:
El General de División Oscar Santiago Zarich fue designado como nuevo Jefe del Ejército. Su gestión estará orientada a reforzar doctrina, disciplina y capacidad operativa, con énfasis en la modernización tecnológica y en la profesionalización interna.
Armada Argentina:
Para la fuerza naval, el elegido es el Vicealmirante Juan Carlos Romay, quien asumirá en un momento clave: la disputa por los recursos marítimos, la vigilancia del Atlántico Sur y la reactivación de capacidades navales que llevan años sin inversión.
Estado Mayor Conjunto:
El Vicealmirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare fue nombrado como nuevo titular del EMC. Tendrá la tarea más delicada: coordinar a las tres fuerzas, profundizar la interoperabilidad y conducir la planificación estratégica de largo plazo.

Fuerza Aérea:
Sin cambios. El Brigadier Mayor Gustavo Valverde fue ratificado. La continuidad se interpreta como un gesto de confianza y como reconocimiento a su rol en el proceso de reequipamiento aéreo que el Gobierno considera prioritario.
Un viraje político en defensa
Las designaciones fueron respaldadas también por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y se producen en paralelo a la renovación del Congreso. El Gobierno busca enviar una señal de orden institucional y de reconstrucción de capacidades luego de años marcados—según la Casa Rosada—por recortes, improvisación y desinversión durante administraciones anteriores.
La nueva cúpula militar marca el inicio de una etapa donde el Poder Ejecutivo apuesta a devolverle a las Fuerzas Armadas un rol estratégico real en la seguridad nacional, con un mando unificado y un esquema operativo que deje atrás la fragmentación y la inercia burocrática.



