Por Redacción Riojalandia | Política
La Rioja. – En plena reconfiguración del tablero político provincial, el gobernador Ricardo Quintela prepara una jugada de alto riesgo que podría definir el rumbo del peronismo riojano hacia 2027. Su carta más audaz: convencer a la diputada nacional Gabriela Pedrali —reelecta recientemente por la lista “Federales Defendamos La Rioja”— de renunciar a su banca en el Congreso para asumir un ministerio clave en el Ejecutivo provincial.
El movimiento, si se concreta, no solo oxigenaría al Gabinete, sino que colocaría a Pedrali —actual esposa del gobernador y exministra de Desarrollo, Igualdad e Integración Social— en el centro de la sucesión política. Una ministra del Interior con exposición territorial, control de la agenda y sello de gestión podría convertirse en la candidata natural del oficialismo en la carrera por la gobernación.
La estrategia de poder detrás del “movimiento Pedrali”
En la intimidad del quintelismo se interpreta la jugada como un intento de concentrar poder en un entorno de máxima confianza, blindando el control político del espacio ante un contexto nacional cada vez más adverso.
El riesgo, sin embargo, es alto: la maniobra tensiona la interna peronista, donde otras dos figuras fuertes ya miden su influencia y proyectan candidaturas propias.
Las rivales dentro de casa
Teresita Madera, presidenta de la Cámara de Diputados provincial, es la representante del poder legislativo tradicional. Su rol institucional le garantiza visibilidad y ascendencia dentro del bloque, pero la deja lejos del músculo de gestión que Quintela parece privilegiar. Si Pedrali desembarca en el Ejecutivo, Madera quedaría contenida en un rol más institucional que político.
Florencia López, por su parte, representa la línea más combativa del justicialismo. Desde su banca en el Senado y con pasado en la Vicegobernación, se erige como una voz crítica frente al avance libertario. Pero su posicionamiento nacional también la aleja del territorio provincial, donde Quintela busca anclar su futura sucesión.
Ambas, Madera y López, entienden que el “operativo Pedrali” puede significar el cierre anticipado de la competencia interna, una señal clara de que el gobernador no está dispuesto a dejar su herencia política al azar.
El tablero nacional y la disputa que se viene
Si Pedrali renuncia a su banca en el Congreso, su reemplazo sería Ricardo Herrera, exdiputado nacional y figura leal al quintelismo, lo que aseguraría la continuidad del esquema político tanto en Nación como en Provincia.
Pero detrás de la movida también se lee otra cosa: una reacción frente al avance libertario, especialmente el protagonismo creciente de Martín Menem, que desde la presidencia de la Cámara de Diputados nacionales impulsa un proyecto alternativo para La Rioja.
Quintela busca mostrar orden y unidad mientras el peronismo nacional tambalea. Pero en la práctica, su intento por “alinear las piezas” podría abrir nuevas grietas internas si Madera y López deciden disputar la bendición del gobernador en público.
Un tablero en tensión
El peronismo riojano entra en una fase decisiva. Entre el desgaste de la gestión, la presión de los recortes nacionales y el ascenso libertario, la consolidación del liderazgo sucesorio se vuelve cuestión de supervivencia política.
Si la apuesta por Pedrali resulta efectiva, Quintela habrá logrado mantener el control del peronismo provincial y proyectar su influencia más allá de su mandato.
Si fracasa, el costo será alto: una interna de hierro que podría fracturar al justicialismo y abrir la puerta al cambio de ciclo político en 2027.


