Tomese unos minutos para leer este hilo que encontré en X y reflexionen.
Desde que @JMilei apareció en la política, el periodismo lo miró como bicho raro. Primero lo usaban para el show. Les servía: gritón, excéntrico, ideal para el rating. Pero cuando vieron que hablaba en serio, que la gente lo escuchaba y encima podía ganar elecciones, ahí se pudrió todo.
Hoy, el 90% del periodismo no lo critica: lo milita en contra. No informan. Operan.
Y lo hacen con un manual viejo, pero efectivo: mentir, deformar, omitir, manipular.
¿Cómo mienten?
1️⃣ Le inventan frases que no dijo.
Frases que imaginan o que viven en los prejuicios de los periodistas. o usan verdades a medias, las completan, las adjetivan, las tergiversan.
No es interpretación. Es mentira.
2️⃣ Golpes bajos sin contexto.
Si alguien se queja de que no llega a fin de mes: culpa de Milei. Nadie dice que venimos de 20 años de choreo y emisión de papel pintado.
¿Explicar? No. Las lágrimas, genuinas o no, venden más. Cumplen su función: pegar.
3️⃣ Falsas extrapolaciones.
Si un grupo protesta en la plaza, es “la sociedad en pie contra el ajuste”.
Pero cuando cientos de miles apoyan en redes o en las urnas el plan de austeridad estatal, eso… ni lo mencionan. Raro, ¿no?
4️⃣ Te venden militantes como expertos.
Un sociólogo K dice que Milei va a caer. Lo presentan como “analista neutral”.
Un zapallo con título de economista vaticina catástrofes y lo presentan como si hablara el Oráculo.
Todo sirve si ayuda a instalar que el gobierno «pierde el rumbo».
5️⃣ Culpan a Milei de lo que dejaron los otros.
Cuando las tarifas, pisadas desde 2019, se actualizan, titulan: “El ajuste de Milei”.
¿Y el Estado quebrado que dejó el kirchnerismo? Shhh… de eso no se habla.
6️⃣ Ocultan lo bueno.
Inflación en baja. Superávit récord. Reconocimiento internacional.
Pero si sube el tomate, te lo ponen en tapa con fondo rojo y música de terror.
7️⃣ La imagen.
Una característica distintiva de Milei es la gesticulación. Es sumamente expresivo y los editores lo usan en su contra.
Eligen una expresión, por ejemplo, de indignación frente al terrorismo, y la clavan en una nota donde se habla de algo noble, con el consabido título: “Milei odia…”
Manipulación visual de manual.
¿Por qué lo hacen?
1️⃣ Por intereses económicos personales.
Durante años, muchos periodistas cobraron pauta, sobres, consultorías o “presencias”.
Con Milei, se acabó el curro. Y lloran.
2️⃣ Por intereses corporativos.
Medios que vivieron del Estado, ahora no reciben un peso. Y como no les sale gratis, deciden jugar a voltearlo.
3️⃣ Porque ya no son los dueños de la verdad.
Antes te decían qué pensar. Hoy la gente escucha a Milei directo por redes. Se rompió la cadena de manipulación. Y eso los desespera.
4️⃣ Porque son parte de la casta.
Sí, la casta con micrófono. Y ahora están expuestos. Y sin caja.
En definitiva: No es periodismo. Es militancia disfrazada. No buscan informar. Buscan voltear.
Pero hay algo que no pueden manejar: que la gente ya no es boluda.
Hoy, cuando un político tuitea haciendo demagogia o clientelismo, recibe cientos de respuestas que le sacan la ficha.
Antes no había ida y vuelta.
Ahora, el periodismo no está preparado para eso.
No sabe, no puede y no soporta que le refuten sus pseudo-verdades monolíticas.





