domingo, abril 5, 2026

Top 5 de la semana

spot_imgspot_img

Notas relacionadas

Pensiones por invalidez: el boom que dejó al sistema cojo y a la justicia social rengueando

Por Redacción Riojalandia

Argentina, tierra de oportunidades… para pedir pensiones por invalidez, aunque uno goce de una salud digna de maratonista keniano. Lo que en su momento fue un derecho ganado para asistir a quienes realmente lo necesitan, hoy parece más una billetera electoral sin fondo (aunque sí con fondo… pero vacío).

Hablemos con datos, porque el “relato” ya lo conocemos:

  • Población 2001: 36 millones de habitantes / 76 mil personas con pensión por invalidez.

  • Población 2023: 46 millones de habitantes / 1,2 millones de personas con pensión por invalidez.

No hace falta ser Einstein para notar la diferencia: el crecimiento poblacional en 22 años fue de un 28%, pero el crecimiento real (neto) de las pensiones por invalidez fue del 1150%. Sí, leyó bien: mil ciento cincuenta por ciento.

Cuando el Estado se convierte en fábrica de certificados

El kirchnerismo —especialista en inflar números cuando conviene— convirtió el sistema en un festival de pensiones, muchas veces otorgadas sin controles médicos rigurosos. El resultado: un ejército de “beneficiarios” que no siempre tienen una discapacidad real.

El problema no es solo moral, sino económico. La plata para pagar esas pensiones no crece en los árboles (ni en los discursos de campaña): sale de un presupuesto que debería priorizar a quienes realmente no pueden trabajar, pero que hoy se diluye en una marea de asignaciones injustificadas.

El costo invisible: los que sí lo necesitan, quedan a la espera

Cada pensión otorgada sin justificación médica no es un “error” simpático, es un acto de crueldad: significa menos recursos y más demora para un chico con discapacidad severa, una persona postrada o alguien con enfermedad terminal que espera la ayuda del Estado.

En términos claros: cuando el sistema se infla, el que paga la cuenta es el que más lo necesita.

El negocio político detrás de la “invalidez”

No hay que ser ingenuos: este crecimiento explosivo de pensiones no es fruto de la casualidad. Es parte de una estrategia de clientelismo puro y duro. Una pensión es un voto asegurado, y un voto asegurado vale oro en las elecciones.

El sistema se transformó en una herramienta electoral: en lugar de política pública, se aplicó política partidaria. Y el resultado está a la vista: un país con más “discapacitados” que nunca, pero con menos justicia social que antes.

El mensaje final para el votante

Argentino, riojano, lector de Riojalandia: la próxima vez que vayas a votar, mirá más allá de la cara sonriente del candidato en la boleta. Preguntate:

  • ¿A dónde va el dinero de tus impuestos?

  • ¿Quién se beneficia de las políticas que dicen ser “para los más vulnerables”?

  • ¿Querés un Estado que asista al que no puede… o un Estado que premie al que no quiere?

Porque en octubre no solo se eligen bancas o cargos: se elige si seguimos financiando la mentira o si empezamos a financiar la verdad.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

ARTICULOS DESTACADOS

Publicidad 2