Juan Luna Corzo desembarcó en el sur provincial tras el temporal con una misión doble: ordenar la emergencia y neutralizar las críticas por la ausencia del Gobernador. El Gobierno busca mostrar reacción y presencia en medio de cuestionamientos por la lentitud inicial.
El temporal que golpeó a Chepes no solo dejó calles anegadas y daños materiales: también expuso una debilidad política que el Gobierno de La Rioja intentó corregir a contrarreloj. Frente a las críticas opositoras que hablaron de abandono estatal, el quintelismo activó un operativo de “presencia” y envió al jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo, a la zona cero del desastre.
La llegada del ministro coordinador no fue casual ni improvisada. En un contexto de rumores sobre un vacío de poder y con el gobernador Ricardo Quintela fuera del territorio, el Ejecutivo necesitaba una figura de peso que diera la cara, ordenara la respuesta y bajara un mensaje político claro: el Estado está, aunque haya llegado tarde.
Gestión en emergencia y control del relato
Luna Corzo se incorporó a las tareas del Comité Operativo de Emergencia (COE) y realizó un relevamiento del impacto de las lluvias, que calificó como “históricas”. El énfasis estuvo puesto en mostrar acción inmediata y coordinación, dos puntos sensibles tras los primeros cuestionamientos públicos.
“Hemos priorizado la emergencia y hoy los servicios de salud y energía están garantizados”, aseguró el funcionario, intentando llevar tranquilidad a la población del departamento Rosario Vera Peñaloza. El mensaje apunta directamente al humor social: sin luz ni atención sanitaria, cualquier relato oficial se derrumba.
Sin embargo, el propio jefe de Gabinete reconoció implícitamente que el escenario sigue siendo crítico. Las tareas actuales se concentran en la asistencia domiciliaria, la recuperación de calles y rutas rurales, y el saneamiento ambiental, lo que confirma que el impacto del temporal fue mayor al inicialmente comunicado.
Más política que botas de lluvia
Detrás del operativo técnico, la lectura política es inevitable. La presencia de Luna Corzo en Chepes funcionó también como un gesto de contención interna y externa. No solo hacia los vecinos afectados, sino hacia una oposición que aprovechó el desastre para marcar ausencia de conducción y falta de previsión.
En ese marco, el funcionario cerró filas con la cúpula del Ejecutivo. “Gracias a la decisión del Gobernador Ricardo Quintela y el apoyo de la Vicegobernadora Teresita Madera, nuestros equipos continúan dando respuesta inmediata”, sostuvo. La frase buscó reforzar la cadena de mando y disipar versiones de desorden interno.
¿Reacción o prevención tardía?
El despliegue estatal en Chepes muestra que el Gobierno tiene capacidad de respuesta cuando la crisis ya estalló. La pregunta que queda flotando es otra: si esa presencia no debería haber sido más rápida y preventiva, especialmente en una provincia acostumbrada a eventos climáticos extremos.
El quintelismo eligió salir al barro para recuperar iniciativa política y mostrar cercanía. Logró, al menos por ahora, frenar el avance del relato opositor. Pero el desafío de fondo sigue intacto: transformar la reacción en planificación y evitar que cada emergencia vuelva a desnudar las mismas falencias.



