El gobernador riojano ya habla de competir por la Presidencia en 2027. Mientras reclama un Estado fuerte, reivindica políticas de intervención, amenaza con nacionalizaciones y expropiaciones y construyó su poder provincial alrededor de una extensa red de familiares y funcionarios. La pregunta es inevitable: ¿qué modelo pretende llevar a la Nación?
Ricardo Quintela dejó de ser solamente un gobernador enfrentado con Javier Milei. En 2026 comenzó a jugar abiertamente en el tablero nacional y llegó a decir que quiere ser candidato a presidente.
Y justamente por eso corresponde mirar no solamente lo que promete, sino lo que hizo y lo que dijo que haría.
Porque una candidatura presidencial no se evalúa por discursos de campaña. Se evalúa por antecedentes.
“LO QUE SEA NECESARIO EXPROPIAR, VAMOS A EXPROPIAR”
La frase no salió de una interpretación de sus adversarios. La dijo Quintela en una entrevista con El Destape, al referirse a qué ocurriría si el peronismo regresara al Gobierno nacional.
“Lo que sea necesario nacionalizar, lo vamos a nacionalizar. Lo que sea necesario expropiar, vamos a expropiar”.
Y agregó un mensaje dirigido a los inversores: “No se entusiasmen”.
Acá hay un dato político que no admite demasiadas vueltas: no estamos hablando de una hipótesis inventada por la oposición. Es una definición pública del propio Quintela.
Y tampoco se trata de alguien que jamás haya utilizado la herramienta de la expropiación.
En 2024, la Legislatura riojana aprobó la expropiación de dos campos pertenecientes a Ramón Díaz, de aproximadamente 4.400 y 349 hectáreas. La iniciativa fue impulsada por el oficialismo provincial. La ley 10.752 fue posteriormente promulgada.
El oficialismo justificó la medida por razones vinculadas al desarrollo productivo, turístico y al abastecimiento de agua. La oposición cuestionó que no estuviera suficientemente determinada la utilidad pública.
Es decir: la discusión sobre la propiedad privada no es teórica en La Rioja. Ya ocurrió.
EL MODELO: UN ESTADO FUERTE Y UN MERCADO QUE, SEGÚN QUINTELA, “BUSCA MAXIMIZAR SU RENTA”
El gobernador tampoco oculta cuál es su concepción económica.
Ha defendido públicamente un Estado fuerte en los niveles nacional, provincial y municipal, con intervención directa en infraestructura, servicios, producción y protección social.
En una entrevista sostuvo que no está contra el mercado, pero afirmó que el mercado “por naturaleza es avaro” y busca maximizar su renta a costa de la sociedad. También reclamó una fuerte presencia estatal en obra pública, servicios y asistencia a los sectores vulnerables.
Eso puede ser una posición ideológica legítima. El problema comienza cuando el Estado deja de ser una herramienta para convertirse en la solución para absolutamente todo.
Y ahí aparece la experiencia riojana.
Porque si ese es el modelo que Quintela propone para Argentina, resulta razonable preguntarse cómo funcionó ese modelo en la provincia que gobierna desde 2019.
LA RIOJA: 36,7% DE POBREZA Y UNA PROVINCIA QUE NO LOGRA SALIR
El último dato oficial del INDEC es incómodo.
Durante el segundo semestre de 2025, el 36,7% de las personas relevadas en el aglomerado La Rioja estaba por debajo de la línea de pobreza, frente al 28,2% del promedio de los 31 aglomerados urbanos del país.
La indigencia alcanzó al 5,1%.
Y hay un dato todavía más fuerte: en el segundo semestre de 2024 la pobreza en La Rioja era del 46%; bajó durante el primer semestre de 2025 al 32,4%, pero volvió a subir al 36,7% en el segundo semestre.
Son números oficiales, no una editorial de este medio.
Por supuesto, sería intelectualmente deshonesto atribuirle exclusivamente a Quintela cada punto de pobreza. La economía provincial depende de factores nacionales, transferencias federales, empleo privado y público, estructura productiva y muchas otras variables.
Pero después de casi siete años de gobierno, los resultados sociales también forman parte de la evaluación de una gestión.
Y si el modelo que se propone para el país es más Estado, más intervención y más poder político concentrado, la pregunta es inevitable:
¿Dónde está el salto cualitativo que debería demostrar que ese modelo funciona?
UNA ADMINISTRACIÓN CON FAMILIARES EN PUESTOS CLAVE
Otro punto que merece atención es el entramado familiar alrededor del poder provincial.
Una investigación de la organización RUIDO detectó en 2023 diez familiares de los principales funcionarios políticos de La Rioja trabajando en el Estado; ocho estaban vinculados directamente con Quintela. La organización además señaló que la provincia no respondió sus pedidos de acceso a la información para realizar el relevamiento.
Entre los casos relevados aparecían:
Karina Becerra, sobrina de Quintela, vinculada al Tribunal Superior de Justicia y posteriormente al Consejo de la Magistratura.
Gabriela Pedrali, entonces ministra y expareja del gobernador, posteriormente diputada nacional.
Alfredo Pedrali, hermano de Gabriela, como funcionario provincial.
Jerónimo Quintela, hijo del gobernador, al frente de EDELAR.
Guadalupe Quintela, hija del gobernador, vinculada a la estructura de prensa de empresas estatales.
Cristian Albrecht y Ezequiel Albrecht, hijos del gobernador, en organismos y empresas estatales.
Otros familiares directos e indirectos ocupando cargos públicos.
Esto plantea una pregunta democrática perfectamente válida:
¿Cuánto poder puede concentrarse en una misma familia antes de que la ciudadanía empiece a exigir explicaciones?
Porque transparencia y nepotismo no se solucionan diciendo “todos son profesionales”. Se solucionan con concursos, controles independientes, información pública y reglas claras.
UNA PROVINCIA EN DEFAULT
La cuestión fiscal tampoco es menor.
En julio de 2026, La Rioja pagó aproximadamente US$7,72 millones correspondientes a títulos RIL32, mientras continuaba en default por los denominados Bonos Verdes emitidos bajo legislación extranjera.
El problema no es pagar deuda. El problema es la capacidad de una administración para sostener sus compromisos financieros y generar confianza en el largo plazo.
Y cuando el mismo dirigente que administra una provincia con dificultades financieras afirma que, si llega al poder nacional, revisará las políticas del Gobierno y que podría nacionalizar o expropiar lo que considere necesario, el mensaje para quienes deben invertir es bastante evidente.
¿Y MADURO, LULA Y LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA?
Quintela tampoco oculta sus posiciones internacionales.
En enero de 2026, tras la intervención estadounidense en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro, el Gobierno de La Rioja difundió un pronunciamiento de Quintela defendiendo la soberanía venezolana, rechazando la injerencia externa y reclamando una salida democrática y pacífica.
Y en julio de este año salió públicamente en defensa de Lula da Silva frente a los ataques de Javier Milei.
Quintela sostuvo que Milei no representaba a millones de argentinos y expresó su solidaridad con el presidente brasileño.
Defender la soberanía latinoamericana o mantener relaciones diplomáticas con gobiernos de izquierda no constituye, por sí mismo, ninguna irregularidad.
Pero sí permite conocer la matriz política desde la cual Quintela piensa la Argentina: integración latinoamericana, fuerte presencia estatal, defensa de gobiernos progresistas y una crítica frontal al liberalismo económico.
EL PROBLEMA: TODAVÍA NO EXISTE UN “PLAN QUINTELA” COMPLETO
Y acá aparece una paradoja interesante.
Quintela quiere ser presidente —lo dijo explícitamente en abril—, pero al mismo tiempo sostiene que el kirchnerismo (decimos asi porque el modelo de Quintela no es PERONISMO), todavía tiene que definir un proyecto, un modelo de país, un programa de gobierno y una propuesta que logre empatizar con la sociedad.
Por lo tanto, sería incorrecto afirmar que existe hoy un programa presidencial definitivo de Quintela.
Lo que sí existe es un conjunto bastante claro de ideas:
Estado fuerte
Mayor intervención pública.
Defensa de empresas y servicios estatales.
Revisión de las políticas de Milei.
Posibilidad de nacionalizaciones y expropiaciones.
Mayor federalismo fiscal.
Protección de tierras consideradas estratégicas.
Políticas sociales expansivas.
Defensa del peronismo como alternativa de poder.
Eso ya permite discutir el modelo.
Y la discusión debería hacerse antes de una elección, no después.
NO SE TRATA DE MILEI O QUINTELA: SE TRATA DE NO REPETIR LOS FRACASOS
La Argentina no necesita elegir entre dos extremos de una misma lógica de confrontación permanente.
Tampoco necesita volver a una política donde el Estado sea utilizado como una gigantesca maquinaria de favores, cargos, subsidios y empresas públicas sin controles suficientes.
Y mucho menos necesita que alguien confunda «Estado fuerte con Estado sin límites».
La propiedad privada necesita garantías.
La inversión necesita seguridad jurídica.
Los pobres necesitan oportunidades, no solamente asistencia.
Los empleados públicos necesitan salarios dignos, pero también un Estado eficiente.
Y los funcionarios necesitan controles, aunque sean nuestros propios funcionarios.
Porque el verdadero problema del populismo no es solamente cuánto gasta.
Es que muchas veces «promete resolverlo todo desde el poder político y termina haciendo que la sociedad dependa cada vez más de ese mismo poder».
Quintela tiene derecho a aspirar a la Presidencia.
Los riojanos tienen derecho a defender su gestión.
Y los argentinos tenemos exactamente el mismo derecho a mirar los antecedentes, revisar los números, leer sus declaraciones y preguntar:
¿Queremos realmente volver a ese modelo?
Porque una cosa es volver.
Otra muy distinta es volver al pasado.
Y después de décadas de crisis, inflación, pobreza, corrupción, privilegios políticos y Estados provinciales convertidos en feudos, Argentina debería estar discutiendo cómo avanzar.
No cómo retroceder.
FERNANDO BARRIOS – DIRECTOR DE RIOJALANDIA





