Lejos de ser una solución, el regreso de los bonos confirma el fracaso de la gestión financiera provincial. Mientras el gobernador culpa a la Nación, los riojanos volverán a recibir parte de su sueldo en un papel que no es dinero real, pierde valor y limita el poder de compra. Lo que presentan como una herramienta exitosa es, en realidad, el síntoma de una administración que no puede gestionar recursos y traslada el problema a los trabajadores.
En una admisión explícita de que las cuentas públicas de La Rioja están en rojo profundo, el gobernador Ricardo Quintela confirmó este martes que volverán a circular los llamados «Chachos», los bonos de cancelación de deuda que ya se usaron en 2024 para complementar pagos de sueldos y beneficios sociales. El anuncio llegó apenas terminó la reunión de gobernadores del Norte Grande en Buenos Aires, y dejó al descubierto la grave crisis financiera que atraviesa la provincia.
Consultado sobre cómo hará frente al pago del medio aguinaldo y los salarios de los empleados estatales, el mandatario no dio buenas noticias: reconoció las dificultades presupuestarias y confirmó que una parte de las remuneraciones se abonará nuevamente con esta cuasimoneda. “Vamos a sacar los Chachos de vuelta y los vamos a tener circulando”, aseguró Quintela, intentando vender la medida como algo positivo y defendiendo la experiencia anterior como una herramienta que “sostuvo el consumo y la actividad”.
La verdad que no te cuentan:
Los Chachos no son una solución, son una trampa. Cuando se emitieron por primera vez, quedó demostrado que estos bonos no tienen el mismo valor que el peso argentino: en el comercio, se descuentan, se aceptan con condiciones o directamente no se reciben. El gobierno te paga con un papel, pero vos no podés usarlo libremente para pagar servicios, impuestos o hacer compras fuera de la provincia. Es, sencillamente, una forma de pagarte menos de lo que te deben.
¿Por qué vuelven? La excusa de siempre
Como es costumbre en esta gestión, ante cada problema, la culpa es de afuera. Quintela argumentó que la medida es necesaria por la reducción de recursos que envía la Nación y por la situación financiera general de las provincias. Pero lo que ocultan es que, a pesar de recibir millones en transferencias nacionales año tras año, no hay obra pública, no hay inversión productiva y no hay control del gasto político. El déficit no es culpa de otros: es el resultado de una administración que gasta más de lo que tiene y mantiene una estructura estatal sobredimensionada que ahoga a todos los riojanos.
Recordemos que la vuelta de este instrumento ya había sido adelantada por el ministro Fabián Blanco, y ahora se confirma que también se usará en programas de turismo y comercio local. Es decir, la moneda paralela se instala otra vez como forma de vida en La Rioja, mientras la economía real se estanca y el poder adquisitivo de los trabajadores se desmorona.
Los Chachos, llamados oficialmente BOCADE, llevan el nombre del caudillo Ángel Vicente Peñaloza, pero nada tienen que ver con la libertad que él defendió. Al contrario: son el símbolo de la dependencia y de la falta de capacidad para generar riqueza genuina. Volver a ellos es confesar que el modelo de gobierno agotó sus recursos y que la única salida que encuentran es descargar el peso de la crisis sobre el bolsillo de los empleados públicos y de todas las familias de la provincia.
La realidad es clara: si tu sueldo viene en bonos, tu sueldo vale menos. Y esta vez, como siempre, la crisis la pagamos nosotros, mientras quienes nos gobiernan siguen funcionando con privilegios y sin rendir cuentas.