Sábado 24 de mayo de 2025 | La Rioja, Argentina | Riojalandia
Hasta el 23 de mayo, la provincia de La Rioja recibió $86.938 millones en concepto de Coparticipación Federal de Impuestos. La cifra, sin dudas imponente, confirma la constante llegada de recursos nacionales que mantienen vivo al aparato estatal provincial.
La Coparticipación Federal es el mecanismo mediante el cual el Gobierno Nacional distribuye entre las provincias una parte de los impuestos recaudados. En el caso riojano, estos fondos no son solo importantes: son vitales. Representan la principal fuente de ingresos para sostener un Estado altamente dependiente y con escasa generación de recursos propios.
Lo preocupante es que, a pesar de recibir cifras multimillonarias mes tras mes, la realidad en las calles de La Rioja no cambia: hospitales sin insumos, escuelas en estado crítico, rutas destruidas y una infraestructura pública que da señales de abandono.
Según los datos oficiales, el monto recibido podría superar los $100 mil millones al cerrar el mes. Sin embargo, la pregunta que se impone es inevitable: ¿en qué se traduce esta lluvia de millones para el ciudadano común?
El gobierno de Ricardo Quintela ha sostenido durante años que sin la asistencia de Nación sería imposible gestionar. Y puede que tenga razón. Pero la dependencia eterna también es una forma de fracaso político. No hay estrategia de desarrollo local ni impulso a sectores productivos que permitan imaginar un futuro con autonomía económica.
Cada cifra millonaria que llega debería reflejarse en una mejora concreta en la vida de los riojanos. Pero si los hospitales siguen colapsados, los sueldos apenas alcanzan y la pobreza se enquista, entonces algo no está funcionando. ¿Hasta cuándo se podrá seguir disimulando ineficiencia bajo la excusa de “la coparticipación no alcanza”? Tal vez no se trata solo de cuánto llega, sino de cómo se gestiona lo que llega.






