De acuerdo con el informe elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella, el ICC se ubicó en 41,18 puntos, impulsado principalmente por la mejora en la situación personal y un fuerte repunte en los hogares de menores ingresos.
El Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella dio a conocer los resultados del Índice de Confianza del Consumidor (ICC) correspondientes al mes de septiembre de 2026. El indicador nacional se ubicó en 41,18 puntos, lo que refleja un aumento mensual del 2,37% frente a los 40,23 puntos registrados en agosto. El relevamiento, realizado entre el 1 y el 9 de septiembre, detalla que en la comparación interanual el índice muestra un incremento del 3,44% respecto al mismo mes de 2025. Si bien el pico de la actual gestión se había alcanzado en enero de 2025 con 47,38 puntos, el indicador sostiene una recuperación acumulada del 15,67% desde el piso registrado en enero de 2024 (35,60 puntos), tras las primeras medidas de estabilización económica.
A nivel regional, el comportamiento fue dispar: el Interior lideró las subas con un incremento mensual del 5,23% (alcanzando los 46,11 puntos, el valor más alto del país), seguido por el Gran Buenos Aires (GBA) con una suba del 3,33% (39,55 puntos). En contrapartida, la Capital Federal (CABA) registró una caída del 6,78%, ubicándose en 37,16 puntos.
En cuanto al desglose por niveles de ingresos, los hogares de recursos bajos mostraron un salto mensual del 12,33% (llegando a 41,29 puntos), superando levemente a los hogares de ingresos altos, que experimentaron una retracción del 4,07% (40,95 puntos). Por subíndices, Situación Personal trepó un fuerte 11,33%, mientras que Bienes Durables e Inmuebles cayó un 3,42% y Situación Macroeconómica se contrajo un leve 0,75%.
Estos datos se inscriben en un escenario macroeconómico nacional marcado por el orden fiscal, la baja sostenida de la inflación y la recuperación gradual del poder adquisitivo, pilares impulsados por la gestión del presidente Javier Milei. Mientras las grandes variables nacionales tienden a la previsibilidad, las economías regionales experimentan dinámicas heterogéneas condicionadas por la inercia del consumo y la reactivación del crédito.
El repunte en la confianza de los sectores de menores ingresos y el fuerte salto en la percepción de la Situación Personal (que trepó más de un 11%) evidencian que las familias comienzan a percibir los efectos positivos de la estabilidad monetaria. A pesar de las restricciones que aún persisten en rubros de alta gama o bienes durables —donde los consumidores muestran mayor cautela—, el termómetro social refleja una consolidación de expectativas favorables respecto al rumbo económico, marcando un contraste evidente con el pesimismo que imperaba en etapas anteriores de descalabro inflacionario.
Con una mejora interanual sostenida y un desempeño regional impulsado con fuerza por el interior del país, el índice de confianza ratifica que la previsibilidad macroeconómica es la base indispensable para recomponer el ánimo y las expectativas de los consumidores argentinos.





