Tras 36 años atornillado en su sillón sindical, Eduardo Peña confesó que el PJ los usa para repartir bolsones, reclamó sillones en ministerios y empresas estatales para manejar recursos públicos y advirtió que no tiene compromiso con ningún sucesor para 2027.
El corporativismo sindical y el estatismo quintelista volvieron a desnudar sus verdaderas prioridades en La Rioja. Mientras el Parque Industrial acumula entre 1.000 y 1.500 despidos y más del 50% de los trabajadores sobrevive en la informalidad, el titular de SETIA y referente de la CGT local, Eduardo Peña —quien lleva 36 años ininterrumpidos al frente de su gremio—, salió a reclamarle al gobernador Ricardo Quintela el reparto de al menos 15 cargos ejecutivos dentro del Estado provincial.
Lejos de proponer alivio fiscal o condiciones para que el sector privado vuelva a generar empleo genuino, la cúpula gremial blanqueó su pelea por la botonera del gasto público. Con una cruda confesión sobre cómo funciona el clientelismo peronista en época de elecciones, Peña resumió el rol al que los relega la dirigencia oficialista:
«A la hora de sentarse a la mesa, al sindicalismo lo tratan como a la mascota, como al perro de la familia: cuando entra el ladrón quieren que el perro ladre, muerda y si lo matan no pasa nada, pero cuando se sientan a comer lo mandan al piso o lo sacan al patio».
Para dejar de ser «repartidores de 200 bolsones y un par de vales de nafta», el jefe cegetista exigió desembarcar directamente donde se manejan las cajas estatales:
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Reparto de directorios y ministerios: Pidió lugares de decisión en Desarrollo Social (para administrar módulos alimentarios, pasajes y medicamentos), Vivienda, Vialidad y Aguas Riojanas, además de reclamar una recomposición salarial para los estatales ante el fin de los bonos provinciales en noviembre.
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Crisis industrial y empresarios prebendarios: Denunció que la textil Colortex retuvo más de $700 millones en aportes gremiales y de salud mientras paga haberes fraccionados, y apuntó contra Hilados S.A., de la familia Karagozian —vinculada políticamente a la gestión de Sergio Massa—, por entrar en concurso preventivo y pagar sueldos en cuotas mientras sus dueños viajan en avión privado.
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Fractura hacia 2027: Cuestionó el dedo de Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa en las cumbres de la Casa de La Pampa y les soltó la mano a los más de 50 aspirantes del oficialismo local: «Una cosa es Ricardo Clemente Quintela, ‘el Gitano’, y otra muy distinta son los que vengan: nosotros no tenemos ningún compromiso con los que vengan».
Entre empresarios acostumbrados a los privilegios del poder, burócratas sindicales perpetuados durante casi cuatro décadas y un gobierno provincial que usa los recursos públicos como moneda de cambio electoral, la pelea entre el PJ y la CGT confirma que en el modelo quintelista nadie discute cómo producir riqueza, sino quién se queda con la llave de la caja estatal.




