Por RIOJALANDIA
La desidia y el abandono municipal vuelven a mostrar su peor cara en la ciudad de La Rioja. En la calle 8 de Diciembre, casi Santiago del Estero, un colectivo se hundió en el asfalto, dejando en evidencia el pésimo estado de las calles y la falta de gestión del municipio capitalino. La calle quedó cortada, generando caos y molestias para los vecinos, quienes ya no ocultan su hartazgo ante una administración que, según denuncian, prefiere despilfarrar en eventos y gastos innecesarios en vez de atender lo que realmente importa.
El enojo ciudadano crece con cada nuevo incidente. No es la primera vez que las calles riojanas se transforman en trampas mortales para vehículos y peatones. El pavimento deteriorado, la falta de mantenimiento y el abandono sistemático ponen en riesgo la seguridad de quienes transitan la ciudad a diario.
Mientras tanto, el municipio capital continúa con su política de hacer oídos sordos. La gestión de Armando Molina ha mostrado una preocupante indiferencia ante las necesidades básicas de los riojanos. ¿Cuántos vehículos más tienen que hundirse en el asfalto para que se tomen medidas reales? ¿Cuánto más aguantarán los ciudadanos este destrato por parte de sus autoridades?
El municipio tiene la responsabilidad de garantizar calles seguras y transitables. Pero la realidad demuestra que la prioridad parece estar en cualquier otra cosa, menos en el bienestar de quienes habitan la ciudad. La paciencia se agota, y el reclamo de los vecinos es cada vez más fuerte.






