REDACCION RIOJALANDIA
El pueblo expresa un claro hartazgo hacia la corrupción, el enriquecimiento de funcionarios y la falta de respuestas del PJ riojano. Las encuestas reflejan el fin de una era.
La Rioja, 26 de mayo de 2025 – A pesar del aparato estatal y el intento desesperado por imponer figuras afines, ninguna de las candidatas promovidas por el gobernador Ricardo Quintela logra levantar cabeza en las encuestas. El dato, que comienza a preocupar seriamente al oficialismo, marca una tendencia irreversible: el pueblo riojano le dio la espalda a la gestión quintelista.
Los datos hablan por sí solos. Aún con el respaldo mediático, recursos públicos y una maquinaria política a disposición, las precandidatas del quintelismo no generan adhesión ni confianza. La gente «les cortó el boleto», aseguran desde distintos espacios sociales y políticos que vienen recogiendo el malestar en los barrios y departamentos de toda la provincia.
El hartazgo se hizo carne.
La desilusión con el Partido Justicialista en su versión riojana va más allá de nombres: es estructural. La ciudadanía ya no tolera la corrupción, los acomodos, la falta de oportunidades ni el uso discrecional de los recursos públicos. Tras años de gestiones que beneficiaron a unos pocos, el pueblo exige renovación real o anticipa un castigo en las urnas.
Funcionarios que llegaron con lo puesto y hoy ostentan fortunas, propiedades y privilegios, contrastan con un pueblo empobrecido, sin agua, sin trabajo digno y con servicios públicos en crisis. Ese contraste alimenta la bronca de los riojanos que sienten que la política les dio la espalda mientras ellos hacían malabares para sobrevivir.
El PJ al borde del abismo
Hoy, el Justicialismo riojano enfrenta uno de sus peores momentos. Sin liderazgos creíbles y con la imagen del gobernador en caída libre, el partido está al borde de perder su hegemonía histórica. Desde distintos sectores se plantea la necesidad de una renovación auténtica, que deje atrás los vicios del poder y recupere la dignidad de la política.
Si después de años de gobierno, con todos los recursos del Estado, no logran el respaldo del pueblo, tal vez la respuesta no esté en «redoblar la campaña», sino en escuchar. Escuchar la bronca, el dolor y la decepción de un pueblo que ya no cree en ustedes. El mensaje es claro: el modelo de corrupción, clientelismo y abandono empobreció al riojano y tiene fecha de vencimiento.
La política tiene sentido cuando mejora la vida de la gente, no cuando enriquece a sus dirigentes. Y en La Rioja, ese ciclo parece haber terminado.





