Buenos Aires – La política de libre competencia de monedas impulsada por el presidente Javier Milei ya muestra resultados concretos en el entramado productivo nacional: las pequeñas y medianas empresas (pymes) están adoptando con fuerza el uso del dólar como herramienta financiera y operativa.
Según datos recientes del Banco Santander, el 59% de sus 215.000 pymes clientes ya posee cuentas en dólares, y más de 64.000 de ellas manejan activamente saldos en moneda extranjera. Esto representa un crecimiento del 21% respecto al año pasado, señal clara de un cambio estructural en la economía real, motivado por las reformas promercado.
El volumen de dólares administrado por estas empresas también creció de manera significativa: en solo un año, aumentó un 88%, superando los 800 millones de dólares en cuentas. Además, la apertura de nuevas cuentas se aceleró, pasando de 1.000 mensuales a más de 1.300 en los últimos treinta días.
“Estamos viendo un crecimiento sostenido en cobros y pagos en dólares”, afirmó Ezequiel Sapia, ejecutivo de Santander para el segmento pymes.
La dolarización no solo mejora la previsibilidad para los empresarios, sino que también abre puertas a nuevas formas de inversión. En abril de 2023, apenas 300 pymes invertían en fondos dolarizados; hoy ya son más de 3.000, con un volumen que supera los 200 millones de dólares, multiplicando por 13 los montos del año anterior.
Desde Santander Asset Management, Daniela Castaldo confirmó que el interés de las pymes no se detiene: “Estamos ampliando nuestra oferta con instrumentos en Brasil y Chile, lo que permite diversificar aún más las inversiones en moneda fuerte”.
La operatoria en dólares también incluye financiamiento para comercio exterior, con líneas de crédito para importadores y exportadores a tasas competitivas: 5% anual para capital de trabajo y hasta 10% para proyectos de inversión, cifras muy por debajo de las tasas en pesos y alineadas con estándares internacionales.
Un nuevo paradigma para las pymes
Este fenómeno no es aislado: refleja una confianza renovada en la libertad económica que promueve el Gobierno Nacional. La posibilidad de operar con múltiples monedas, sin trabas ni distorsiones, está permitiendo a miles de empresas planificar con mayor certidumbre, atraer inversiones y optimizar sus finanzas.
La pregunta ya no es si conviene dolarizar una parte del negocio, sino cómo hacerlo mejor y más rápido.
Desde nuestra corresponsalía en CABA, se percibe con claridad:
la transformación ya está en marcha y las pymes, lejos de resistirse, están liderando esta nueva etapa con pragmatismo y decisión.





