Domingo 25 de mayo de 2025 | La Rioja, Argentina | Riojalandia
En el cierre del VII Encuentro Nacional de Arquitectura Comunitaria (ENAC), realizado en el Anfiteatro 17 de Octubre de la Universidad Nacional de La Rioja, el gobernador Ricardo Quintela aprovechó el escenario académico y militante para volver a cargar contra el gobierno nacional y su política de apertura a las inversiones privadas.
Frente a representantes de distintas provincias y delegaciones internacionales de México y Brasil, Quintela celebró su política habitacional y destacó el avance de obras públicas impulsadas durante su gestión, especialmente bajo el Plan Angelelli. Sin embargo, el foco del discurso giró rápidamente hacia su ya conocido enfrentamiento con la administración de Javier Milei.
“El Presidente no está gobernando para el conjunto del pueblo argentino, sino para intereses de grandes capitales”, disparó el mandatario riojano. Acto seguido, confirmó que La Rioja no adherirá al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), impulsado por Nación para fomentar el desarrollo de proyectos productivos a gran escala.
“Creemos que la riqueza es de la provincia, no de los capitales extranjeros”, insistió, en tono soberanista. Aclaró que quienes quieran invertir en recursos mineros deberán hacerlo bajo condiciones definidas por el gobierno provincial, entre ellas, que el Estado riojano sea socio de cada empresa. Según informó, actualmente existen 11 compañías en etapa de prospección y cinco que ya están explorando.
En resumen, la provincia no quiere inversiones que generen empleo, desarrollo o infraestructura… salvo que se sometan al sello personal de Quintela S.A. Mientras tanto, seguimos esperando que alguna de esas “11 empresas” deje de prospectar discursos y empiece a producir algo más que conferencias.
Lo que el RIGI podría significar para La Rioja
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) no busca regalar recursos, sino crear condiciones para atraer capital genuino, generar empleo formal y permitir que provincias como La Rioja dejen de depender del capricho del poder central o de modelos clientelares que reparten pobreza y control.
Adherir al RIGI podría permitirle a La Rioja convertir su potencial minero y energético en un verdadero motor económico, con empresas que inviertan, generen tecnología, abran mercados y paguen impuestos. Es una oportunidad para salir del eterno modo “resistencia” y comenzar a construir una economía productiva, integrada al mundo, donde los riojanos trabajen en blanco y con futuro, en lugar de estar condenados a aplaudir cada plan sin retorno.
Pero claro… eso implicaría renunciar a discursos épicos y asumir algo mucho más difícil: gobernar con resultados.





