#Ricardo Quintela decidió pararse en la vereda opuesta al proyecto de eliminación de las PASO impulsado por Javier Milei. Lejos de tratarse de una defensa desinteresada de la “democracia”, detrás de la postura quintelista aparece una necesidad política urgente: mantener una herramienta que le permita ordenar la feroz interna del peronismo riojano sin asumir el costo político de elegir candidatos a dedo.
La Rioja quedó alineada con el núcleo duro del peronismo que rechaza la reforma electoral. Gobernadores como Axel Kicillof, Gildo Insfrán y Sergio Ziliotto sostienen la misma postura: preservar las PASO porque representan una herramienta clave para administrar las tensiones internas del PJ después de la derrota nacional.
Pero en La Rioja el trasfondo es todavía más evidente. Quintela enfrenta un peronismo fragmentado, con sectores enfrentados por espacios de poder, candidaturas y control territorial. Sin PASO, el gobernador debería asumir directamente la responsabilidad de definir quiénes serán los candidatos del oficialismo, algo que podría detonar conflictos internos, rupturas y fugas políticas.
Las PASO, en este escenario, funcionan como una válvula de escape. El gobernador evita pagar el costo de disciplinar a su tropa y traslada esa disputa a una elección financiada por todos los argentinos.
El enorme costo de las PASO
Uno de los argumentos centrales del Gobierno nacional para eliminarlas es el gasto multimillonario que representan. Las PASO nacionales movilizan recursos gigantescos en logística, impresión de boletas, seguridad, correo, despliegue electoral y financiamiento partidario.
Distintas estimaciones oficiales realizadas en los últimos procesos electorales calcularon que las PASO demandaron decenas de miles de millones de pesos del Estado nacional. En un contexto de ajuste fiscal, inflación y caída del poder adquisitivo, el debate sobre sostener una elección interna financiada con fondos públicos cobra otra dimensión.
La contradicción política es fuerte: mientras provincias como La Rioja reclaman permanentemente más recursos nacionales y denuncian recortes presupuestarios, el quintelismo defiende un sistema electoral costoso cuya principal utilidad termina siendo ordenar internas partidarias.
Qué se esconde detrás de la defensa de Quintela
El discurso oficial habla de “más democracia”, pero la realidad política muestra otra cosa. Las PASO también se transformaron en una herramienta de supervivencia para dirigentes que necesitan contener estructuras partidarias fracturadas.
Quintela sabe que sin primarias el PJ riojano podría entrar en una disputa abierta por las candidaturas. Intendentes, diputados, sectores sindicales y dirigentes históricos del peronismo provincial quedarían obligados a negociar directamente con el gobernador, exponiendo las tensiones reales que hoy se canalizan a través de las internas abiertas.
En otras palabras: las PASO le permiten al quintelismo mantener un delicado equilibrio interno sin asumir plenamente el desgaste político de imponer nombres.
También existe otro temor dentro del peronismo: que la eliminación de las PASO fortalezca a Milei y complique la reorganización opositora. El PJ atraviesa una crisis de liderazgo nacional y necesita mecanismos que legitimen futuras conducciones políticas. Sin PASO, muchas decisiones volverían a cerrarse entre cúpulas partidarias, dejando afuera a sectores internos que hoy todavía conservan margen de competencia.
Qué pasaría si se eliminan las PASO
La eliminación de las primarias abriría un escenario político completamente distinto.
Por un lado, habría una reducción significativa del gasto electoral y un calendario más simple para la ciudadanía. También disminuiría la fatiga electoral y la utilización del aparato estatal para campañas internas.
Pero al mismo tiempo, los partidos políticos deberían resolver sus candidaturas puertas adentro. Y ahí aparece el verdadero problema para muchos gobernadores: sin PASO, el poder de decisión se concentra en las conducciones partidarias.
Ese escenario podría derivar en fracturas, listas paralelas y pérdida de control político. Por eso, más que una discusión institucional, para el quintelismo la pelea por las PASO parece ser una cuestión de supervivencia política.
Y allí aparece la verdadera discusión: si las PASO son realmente una herramienta para fortalecer la democracia o si terminaron convirtiéndose en un costoso salvavidas para las internas de la política tradicional.



