Durante su paso por el programa Dos Tipos Audaces en Riojalandia, el magíster en Economía José Nicolás Casas explicó por qué el triunfo de Lula da Silva desplomó la bolsa de San Pablo y devaluó el real. Destacó que el superávit fiscal y comercial del Gobierno Nacional blindan a la Argentina frente a las crisis externas y, en el plano local, desarmó el relato oficial sobre el supuesto «alivio financiero» del Banco Rioja al revelar que su morosidad supera el promedio nacional por una «inadecuada gestión».
En una nueva emisión del programa Dos Tipos Audaces por Riojalandia, conducido por Marcelo Luna y Héctor Uriarte, el licenciado y magíster en Economía José Nicolás Casas trazó una radiografía precisa sobre las repercusiones económicas del reciente balotaje presidencial en Brasil y puso bajo la lupa las cifras difundidas por el Ejecutivo riojano respecto a las deudas en el Banco Rioja.
Casas explicó que los mercados internacionales esperaban un triunfo de Jair Bolsonaro que permitiera encarar el ajuste y ordenar las cuentas públicas de Brasil, país que arrastra varios años de déficit fiscal consecutivo —cercano al 9% o 9,5% anual— y una deuda pública que ronda el 82% de su PBI. Ante la victoria de Lula da Silva —quien propone políticas fiscales más laxas y sumó promesas de campaña valuadas en unos 15.000 millones de dólares—, el mercado sobrerreaccionó de manera adversa: la Bolsa de San Pablo debió pausar sus operaciones tras caer cerca de un 14% y el real sufrió una depreciación de alrededor del 9%. No obstante, el economista aclaró que Lula tendrá un fuerte freno político debido a un Congreso mayoritariamente opositor a partir del próximo año y que el desequilibrio no se traducirá en un espiral inflacionario descontrolado gracias a que Brasil —al igual que Chile, Uruguay y Perú, y en línea con la reforma de la carta orgánica que impulsa la Argentina— cuenta con un Banco Central independiente que no financia al Tesoro con emisión monetaria.
Al analizar el impacto comercial de un real devaluado sobre la Argentina y La Rioja, el especialista detalló efectos contrapuestos:
- Comercio exterior, economías regionales y turismo: Un real más barato vuelve más competitiva a la industria brasileña y encarece el ingreso de productos argentinos a ese mercado, afectando directamente a exportaciones locales como la aceituna de Arauco. Asimismo, abarata los costos para los veraneantes argentinos en las playas brasileñas frente a la Costa Atlántica, generando un mayor goteo de reservas.
- Insumos y sector automotriz: Como contrapartida positiva, los bienes e insumos importados desde Brasil resultan más económicos, abaratando la compra de autopartes brasileñas que resultan esenciales para la fabricación automotriz en territorio argentino.
- El blindaje macroeconómico argentino y la atracción de inversiones: Casas subrayó que mientras en la época del kirchnerismo cualquier sacudón externo golpeaba severamente al país, hoy la Argentina atraviesa las turbulencias globales —como el conflicto en Medio Oriente o el desplome bursátil brasileño, que apenas generó un arrastre inicial del 3% en el Merval con rápida baja del riesgo país— con absoluta serenidad gracias a la fortaleza del Banco Central y al superávit fiscal y comercial alcanzado por el Gobierno Nacional. «A la hora de priorizar inversiones a mediano plazo, entre un país que acumula déficit y se endeuda cada vez más versus una Argentina que ordena sus cuentas, baja impuestos, reduce su deuda y gana competitividad estructural, el inversor prefiere a la Argentina».
Hacia el cierre de la entrevista, el economista analizó el comunicado oficial del Gobierno provincial que celebró la renovación de 13.876 préstamos, 1.794 nuevos créditos y apenas 550 operaciones de refinanciación de deuda en el Banco Rioja entre el 31 de agosto y el 20 de octubre:
- Tasas elevadas y problemas de gestión: Casas desmintió que la entidad provincial ofrezca las tasas más bajas del mercado, recordando que cobraba intereses sumamente elevados y que recién comenzó a reducirlos a remolque de la baja paulatina que aplicó el Banco de la Nación Argentina. Además, advirtió que el número de refinanciaciones (550) es muy bajo y reveló que el Banco Rioja registra una tasa de morosidad bastante más alta que el promedio del sistema financiero argentino, exponiendo problemas en sus activos derivados de una «inadecuada gestión».
Mientras la gestión del presidente Javier Milei consolida un rumbo de equilibrio fiscal, saneamiento monetario y desregulación que posiciona a la Argentina como un destino previsible ante los inversores internacionales, en la provincia de La Rioja el Ejecutivo local intenta presentar como un logro propio la reprogramación de pasivos de miles de empleados públicos asfixiados por los bajos salarios y las altas tasas del banco estatal.
El diagnóstico de Nicolás Casas deja en evidencia dos modelos económicos diametralmente opuestos. En el plano regional, el castigo de los mercados a la continuidad del gasto público sin respaldo en Brasil confirma que la confianza y el crecimiento genuino solo se construyen con orden fiscal y reglas claras, pilares que hoy blindan a la Argentina de las crisis externas. En el plano provincial, las cifras del Banco Rioja desnudan la hipocresía del relato oficial: luego de aplicar tasas abusivas que empujaron a los trabajadores a una morosidad superior a la media nacional, el Gobierno provincial pretende disfrazar de «alivio financiero» una adecuación tardía y forzada por la competencia del Banco Nación, ocultando que apenas 550 deudores pudieron regularizar su situación frente a una gestión bancaria deficiente.
De cara a los próximos meses, la consolidación de la estabilidad macroeconómica nacional seguirá abriendo oportunidades de inversión para el país, en tanto que en La Rioja persiste el desafío de transparentar y sanear un sistema financiero provincial que hoy refleja las consecuencias de una mala administración.




