En una cálida entrevista en el programa Dos Tipos Audaces, el reconocido comunicador repasó sus inicios en la emblemática radio LV14, el orgullo de tener una calle con su nombre en el barrio 13 de enero y la importancia de sostener la rigurosidad frente al facilismo y la desinformación en los medios actuales.
En una nueva emisión de Dos Tipos Audaces en los estudios de Riojalandia, el histórico locutor, maestro de ceremonias y referente indiscutido de la radiodifusión riojana, Luis Antonio Portugal, fue el invitado especial para dialogar sobre su extensa trayectoria, la evolución de los medios y el reciente reconocimiento institucional que inmortalizó su nombre en una calle del sector sur de la Capital.
Durante la charla, Portugal recordó sus primeros pasos en la mítica radio LV14 en el año 1979, época en la que ingresó tras una prueba evaluada por grandes figuras como Homero Coronel Montes. Con 46 años de labor ininterrumpida al servicio de la comunicación, el locutor reflexionó sobre el oficio de informar, destacando la necesidad de priorizar el rigor periodístico por sobre la primicia sin chequear. Asimismo, se refirió al homenaje recibido al designarse su nombre a una calle del barrio 13 de enero, tomándolo con la humildad y la sencillez que caracterizan su impronta: «Es una caricia al alma, no me lo esperaba porque nunca estuve vinculado al poder», expresó. Hacia el final, adelantó que el próximo 17 de octubre presentará en el Espacio 73 un homenaje especial dedicado a Chito Ceballos, al cumplirse 30 años de su fallecimiento.
La labor de los locutores tradicionales en La Rioja se consolidó históricamente a través de la cercanía con la comunidad, cumpliendo un rol social fundamental de integración y servicio público —como los recordados mensajes al poblador rural—, un contraste profundo con la vorágine digital y la superficialidad informativa que a menudo impera en las plataformas contemporáneas.
El testimonio de Luis Portugal pone de relieve la importancia de la ética profesional y la formación constante en el ejercicio de la comunicación. Frente a un escenario donde la inmediatez digital suele abrir la puerta a la desinformación y al alarmismo innecesario con noticias falsas o datos imprecisos, la trayectoria de comunicadores con vocación y respeto por la audiencia marca un faro necesario. La falta de reconocimiento oficial a figuras críticas a lo largo de los años evidencia también los andariveles discrecionales de una política que suele incomodarse frente a la palabra independiente y con contenido.
Con el reconocimiento de los vecinos en la calle y la conciencia tranquila de una trayectoria edificada sobre el trabajo honesto, Luis Portugal reafirmó que el verdadero valor de la comunicación reside en formar, informar y entretener con responsabilidad y respeto absoluto hacia la gente.





