Un nuevo episodio que refleja el hartazgo ciudadano frente a la inseguridad se vivió este domingo por la tarde en el barrio 26 de Mayo, cuando vecinos intentaron prender fuego una vivienda tras ubicar mediante GPS un celular robado dentro del domicilio.
El hecho ocurrió sobre calle Capdevila, donde una víctima de robo rastreó su teléfono celular hasta una vivienda habitada por una familia señalada por hechos delictivos recurrentes. Lo que comenzó como una denuncia terminó en un intento de justicia por mano propia.
Vecinos furiosos, Policía desbordada
Al conocerse la ubicación del aparato, una multitud de vecinos se congregó frente a la vivienda señalada, exigiendo explicaciones y amenazando con prenderla fuego. El foco de la ira: la familia Vargas, que ya había sido apuntada en otras oportunidades por hechos similares.
Moreno Vargas, uno de los moradores, aseguró que un sujeto conocido como «Toro», del barrio Las Ágaves, le había dejado dos teléfonos celulares para formatear. Uno de los equipos fue entregado voluntariamente a la Policía.
Intervención judicial y tensión creciente
El Juzgado en feria, a cargo del Dr. Héctor Barría, ordenó notificar a Moreno Vargas por encubrimiento (Art. 277 del Código Penal) y proceder al secuestro del teléfono. Pero mientras se realizaba el procedimiento, la situación se tornó caótica.
La gente comenzó a lanzar piedras, palos y hasta cascos contra la Policía, exigiendo que “saquen a los chorros del barrio”. Ante el riesgo, se realizaron disparos disuasivos con cartuchos de estruendo y se reforzó el operativo con personal del Departamento Motorizado.
Orden restablecido, pero el malestar sigue latente
Gracias a la coordinación del Oficial Principal Gonzalo Verón y su equipo, se logró despejar la zona sin heridos, pero con una advertencia social que resuena fuerte: la inseguridad, la impunidad y la falta de respuesta están llevando a la gente al límite.
Desde Riojalandia seguimos alertando sobre estos focos de violencia vecinal que no surgen del odio sino del abandono estatal, donde barrios enteros sienten que la justicia la tienen que hacer por sus propios medios.
Reflejamos la realidad riojana, aunque incomode. Lo que otros callan, nosotros lo contamos.





