La provincia de La Rioja registró una fuerte retracción en el consumo de energía eléctrica durante el mes de agosto, con una caída interanual del 8 %, según el último informe de la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (FUNDELEC). El dato posiciona a la provincia como la segunda con mayor baja de demanda eléctrica a nivel nacional, solo por detrás de Chubut, que presentó una disminución del 19 %.
El descenso en La Rioja abarcó a usuarios residenciales, comerciales e industriales, superando ampliamente la media nacional, que fue del 3,7 %. En términos comparativos, la baja riojana fue 4,3 puntos porcentuales superior al promedio del país, lo que refleja un enfriamiento más pronunciado de la actividad económica y del consumo interno.
Una tendencia que preocupa
El informe de FUNDELEC señala que 16 provincias experimentaron caídas en la demanda eléctrica durante agosto. Además de Chubut y La Rioja, destacaron las reducciones en Mendoza y San Juan (-6 %), San Luis (-5 %), y Chaco, Córdoba, Jujuy, Río Negro y Santa Fe (-3 %).
En contraste, solo cinco jurisdicciones mostraron incrementos: Santa Cruz (14 %), Misiones y Neuquén (2 %), y Corrientes y Salta (1 %).
La baja en La Rioja genera alarma en el sector energético y productivo, ya que el consumo eléctrico suele ser un indicador directo del nivel de actividad económica.
Fuentes del sector señalan que la caída responde a una combinación de factores macroeconómicos, restricciones de inversión, y una disminución en la actividad comercial e industrial, agravada por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.
Subsidios que alivian, pero no reactivan
A pesar de la caída general del consumo, La Rioja mantiene uno de los esquemas de subsidios energéticos más amplios del país.
Se estima que el 75 % de los usuarios residenciales —alrededor de 116.000 hogares— recibe asistencia estatal para reducir el costo de sus facturas.
El gasto mensual provincial destinado a este beneficio oscila entre $2.100 y $3.900 millones, lo que convierte a la tarifa riojana en una de las más bajas del país en las categorías N2 y N3.
Sin embargo, estos subsidios no alcanzan a los sectores industriales y comerciales, que también muestran una fuerte retracción en el consumo. Según empresarios consultados, muchas pymes han reducido su producción o limitado horarios de funcionamiento para contener gastos.
Mirando hacia el verano: riesgo de tensión en el sistema
Con la llegada de las altas temperaturas, se prevé un aumento estacional de la demanda eléctrica. Especialistas advierten que esto podría poner a prueba la estabilidad del sistema energético provincial, especialmente si persiste el alto nivel de subsidios y la falta de inversión en infraestructura.
“La baja actual refleja una economía frenada. Si el consumo repunta en verano sin mejoras en la red, podríamos tener problemas de abastecimiento y de financiamiento del sistema”, advirtió un analista del sector.
La caída del 8 % en el consumo eléctrico en La Rioja deja un mensaje claro: la provincia está consumiendo menos energía porque está produciendo y moviéndose menos.
Aunque los subsidios logran amortiguar el impacto en los hogares, el problema de fondo persiste: una economía debilitada, un aparato productivo en retroceso y una dependencia creciente del gasto público.



