LA RIOJA.-
La provincia atraviesa uno de sus momentos económicos más delicados: en default, y con el anuncio oficial de que no pagará los vencimientos de sus bonos internacionales, el gobierno de Ricardo Quintela enfrenta un escenario de alta tensión financiera y política.
El panorama se vuelve aún más complejo por los cuestionamientos en torno a los millonarios proyectos energéticos que fueron presentados como insignia del modelo provincial: el Parque Eólico Arauco y un parque solar que nunca se construyó.
Una venta millonaria que no resolvió la deuda
Hace un tiempo, la gestión provincial concretó la venta de una parte del Parque Eólico Arauco a Pampa Energía, por 171 millones de dólares. Aunque la operación aportó ingresos extraordinarios, no alcanzó para resolver el problema de la deuda internacional ni para evitar la cesación de pagos.
Cabe recordar que la construcción del parque se financió a través de un bono verde, un instrumento diseñado para proyectos con impacto ambiental positivo, pero que hoy está en el centro de las críticas.
El préstamo de ANSES y el parque solar fantasma
El verdadero escándalo estalló con un préstamo de 50 millones de dólares otorgado por ANSES, destinado originalmente a la construcción de un parque solar que nunca se concretó.
El propio gobierno provincial admitió que esos fondos fueron redirigidos al Parque Eólico Arauco. La explicación, lejos de disipar dudas, encendió alarmas en el bloque de diputados justicialistas, que reclamaron claridad sobre el manejo de los recursos.
La falta de transparencia en la gestión de este dinero no solo golpea la credibilidad del “quintelismo”, sino que además se convirtió en una munición política para la oposición, en particular para La Libertad Avanza, que ya prepara el tema como uno de sus ejes de campaña electoral.
Credibilidad en juego
Con la provincia en default, proyectos energéticos bajo sospecha y un préstamo millonario que quedó sin su destino original, el oficialismo riojano enfrenta un escenario crítico en términos de credibilidad.
Lo que alguna vez fue exhibido como un modelo de desarrollo sostenible hoy aparece teñido por dudas, inconsistencias y un manejo financiero que podría tener un alto costo político en las urnas.



