Mientras el gobernador bonaerense dispara críticas contra Milei, aplica un duro ajuste en su propia provincia: salarios y jubilaciones por debajo de la inflación, tensión con los gremios y más presión tributaria para los bonaerenses.
Por nuestro corresponsal en Buenos Aires | RIOJALANDIA
Mientras se presenta como el principal opositor mediático de Javier Milei, el gobernador Axel Kicillof ejecuta un ajuste de alto impacto en su propia administración. Según un reciente informe del equipo del senador Marcelo Daletto (UCR-Cambio Federal), el gobierno bonaerense recortó un 15,8% del gasto en salarios y jubilaciones respecto al 2023, lo que representa una poda nominal de 4,8 billones de pesos.
Paradójicamente, el 64% de ese ajuste recayó justamente en quienes el gobernador suele decir que defiende: los trabajadores estatales y los jubilados. En términos reales, los salarios cayeron un 18,5% y las jubilaciones un 12,9% frente a la inflación. Las cifras no dejan dudas: el ajuste existe, y es profundo.
Un discurso progresista, una política de ajuste
Mientras en cada micrófono Kicillof cuestiona las medidas de “austeridad brutal” del presidente Milei, en la provincia que gobierna los gremios estatales enfrentan negociaciones durísimas, con ofrecimientos de aumentos mínimos y fraccionados. La última paritaria ofrecida fue de un escaso 10%, dividida en dos pagos entre mayo y junio, lo que provocó la reacción de sindicatos como la FEB, que incluso desoyó una conciliación obligatoria y lanzó un paro docente.
La tensión también salpica a SUTEBA, liderado por Roberto Baradel, habitualmente cercano al oficialismo provincial, pero que empieza a perder respaldo entre sus bases por aceptar acuerdos cada vez más alejados del costo real de vida.
Presión impositiva y recaudación en picada
Otro punto alarmante del informe señala que los ingresos provinciales cayeron un 6% en términos reales, mientras que los recursos provenientes de la Nación se desplomaron un 25%. Ante esta situación, Kicillof decidió lo más fácil: subir impuestos. Ingresos Brutos, inmobiliario, automotor y sellos: todo aumentó, empujando aún más la presión fiscal sobre pymes, comerciantes y contribuyentes bonaerenses.
Pese a las explicaciones del ministro de Hacienda, quien argumentó que los incrementos fueron «por debajo de la inflación», el malestar crece. La gente ya no come con excusas técnicas: paga más y recibe menos.
La doble vara del relato Kicillof
Resulta cuanto menos cínico que el gobernador bonaerense acuse a Javier Milei de aplicar un «plan motosierra» mientras él recorta sueldos, ajusta jubilaciones, incrementa impuestos y castiga a los que viven del salario. La coherencia no parece ser parte del modelo Kicillof.
Porque, al final del día, la realidad golpea más fuerte que el relato. Y si el “ajuste libertario” es cuestionable, el ajuste “progresista” disfrazado con frases hechas es directamente hipócrita.
Los bonaerenses lo están viviendo en carne propia: los discursos ideológicos no tapan el deterioro del bolsillo ni la falta de gestión. K ya no es de kirchnerismo, como dijo el propio Daletto: K ahora es de Kicillof, y sus políticas lo demuestran.






