Lo que debía ser una jornada patriótica y de celebración terminó en una emergencia sanitaria. El tradicional locro del 25 de Mayo dejó 65 personas intoxicadas, entre ellas varios menores, y generó fuerte malestar en la comunidad.
Por nuestro corresponsal en Chilecito | RIOJALANDIA
La tradicional conmemoración del 25 de Mayo en Chilecito, una de las festividades más arraigadas en la identidad local, se transformó este año en un verdadero desastre sanitario. Al menos 65 personas resultaron intoxicadas luego de consumir el locro popular ofrecido por el Municipio durante el acto oficial, según datos confirmados por el Hospital Eleazar Herrera Motta.
Lo que empezó como una jornada de encuentro y celebración patriótica rápidamente se convirtió en una pesadilla. A partir de las 15:00 del domingo, las guardias del hospital local —tanto general como pediátrica— comenzaron a colapsar por la llegada masiva de vecinos con síntomas de intoxicación alimentaria y gastroenteritis: vómitos, diarrea, fiebre y, en muchos casos, deshidratación severa.
Menores internados y emergencia sanitaria
La situación se agravó especialmente entre los niños, algunos de los cuales debieron ser internados y estabilizados con hidratación intravenosa. El nivel de afectación fue tal que el sistema sanitario local se vio desbordado en cuestión de horas, generando alarma entre los profesionales de la salud y preocupación entre los familiares de los afectados.
A las 19:00 horas, la cifra oficial de intoxicados ya ascendía a 65 personas, aunque no se descarta que el número pueda crecer con el correr de los días. El malestar en la comunidad es evidente, no solo por la situación de salud pública sino también por la falta de controles sanitarios en la preparación del alimento.
Foco en el locro municipal.
Todas las miradas apuntan ahora a la organización municipal del evento. Si bien desde el Ejecutivo local aseguran haber iniciado una investigación interna para determinar las causas exactas de la intoxicación, las sospechas recaen sobre la falta de controles adecuados en la manipulación, cocción y conservación del locro distribuido de forma masiva.
Vecinos presentes en el evento señalaron a este medio que, en algunos casos, el locro tenía un «olor extraño» o una textura diferente a la habitual. «No nos explicamos cómo pudo pasar algo así en una actividad oficial. Es una vergüenza», comentó una madre cuyo hijo debió ser internado por deshidratación.
Entre el descuido y la desidia
Lo ocurrido en Chilecito no puede tratarse como un simple «accidente». Hablamos de una intoxicación masiva causada por alimentos repartidos en un acto organizado por el propio Municipio. No se trata solo de una falla sanitaria, sino de una grave falta de responsabilidad institucional que puso en riesgo la salud —y en algunos casos, la vida— de decenas de ciudadanos.
En momentos donde la comunidad atraviesa una situación económica y social delicada, el mínimo que puede esperarse de las autoridades es seriedad y respeto. Pero una vez más, la improvisación y el descuido ganaron terreno. Y esta vez, el resultado fue dramático.
Desde Chilecito, el pueblo exige respuestas y responsabilidades claras. Porque celebrar la patria no debería nunca terminar en una sala de urgencias.






