El Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunció una fuerte baja de la tasa de interés al 25%, en sintonía con el respaldo explícito del Tesoro de los Estados Unidos al plan económico del presidente Javier Milei. La decisión representa un giro clave en la política monetaria y marca el fin del ciclo de tasas estrangulantes heredadas del kirchnerismo.
El anuncio se dio horas después de que el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, confirmara el acompañamiento financiero a la gestión libertaria. El apoyo internacional impulsó al dólar a perforar la barrera de los $1.400, regresando a niveles previos a las elecciones legislativas bonaerenses, lo que trajo un alivio inmediato en el frente cambiario.

La entidad monetaria redujo en 10 puntos su tasa de referencia en las operaciones de mercado (BYMA), una medida que repercutió de inmediato en los plazos más cortos y aplanó la curva de tasa fija. En términos prácticos, se busca abaratar el crédito productivo y consolidar un esquema de crecimiento basado en inversión privada y confianza internacional.
El contraste con la política de la era kirchnerista no pasó desapercibido: mientras antes se mantenían tasas artificialmente altas para financiar un Estado sobredimensionado, ahora la lógica es liberar recursos al sector privado, con el respaldo de los principales socios estratégicos del mundo.
“El mercado respondió con contundencia: bajó el dólar, se fortalecieron los bonos y creció la confianza. Este es el rumbo correcto, y no el del populismo fracasado que nos llevó a la decadencia”, expresaron fuentes del oficialismo tras conocerse la decisión.
La medida consolida a Milei en el centro del tablero económico global: Estados Unidos acompaña, el BCRA flexibiliza, y el mercado argentino muestra signos de confianza. La apuesta libertaria a la credibilidad y al orden monetario empieza a mostrar resultados concretos.
FERNANDO BARRIOS – RIOJALANDIA



