LA RIOJA, 18 de agosto de 2025.-
La política en la Capital riojana atraviesa una etapa de alta tensión. Lejos de mostrar unidad, el oficialismo peronista optó por una jugada que muchos califican de desesperada: presentar tres listas distintas para la elección de diputados provinciales, en un intento de contener a sus propias bases y evitar fugas de votos hacia la oposición.
La lista oficial, bendecida por Ricardo Quintela, está encabezada por Juan Carlos Santander, acompañado por Lourdes Ortiz, Jorge Guillén y Carlos Machicote. Sin embargo, la nómina ya genera resistencias internas: Santander no termina de mostrarse convencido, y Guillén es cuestionado abiertamente por sectores del quintelismo, que lo rechazan en un lugar expectante.
A esta lista se suman otras dos propuestas que confirman la táctica de “muletos”: una con la exsenadora Teresita Luna e Ismael Bordagaray; y otra con Diego Narváez, esposo de la rectora de la UNLaR, Natalia Álvarez Gómez, quien cuenta con el respaldo de la estructura universitaria.
La mano de Fabián de la Fuente
El verdadero arquitecto de esta ingeniería electoral es Fabián de la Fuente, operador clave de Quintela, cuya misión es administrar el fuego amigo y garantizar que la interna no termine en un suicidio político. La apuesta busca que todos los sectores del peronismo tengan “su boleta” y no terminen favoreciendo a la oposición con un voto castigo.
En la lógica oficialista, se trata de un ajedrez calculado: contener el descontento bajo el paraguas del PJ y movilizar a un electorado que ya no responde con la misma fuerza al llamado de la conducción.
El riesgo de la fragmentación
Sin embargo, la jugada es de alto riesgo. La multiplicación de listas puede derivar en una peligrosa dispersión de votos que, en lugar de fortalecer al oficialismo, lo debilite. El temor real dentro del peronismo es que el fuego cruzado entre las propias listas deje a la oposición —en especial a La Libertad Avanza, que crece con fuerza en la Capital— con la puerta abierta para arrebatarle bancas clave en la Legislatura provincial.
Síntoma de debilidad
Lo que el oficialismo presenta como “innovación” no es más que el reflejo de su fragilidad. Un liderazgo que aparenta solidez, pero que en los hechos necesita tres listas para sobrevivir, demuestra que el peronismo riojano ya no logra movilizar a sus bases por convicción, sino por maniobras tácticas.
El resultado de este experimento electoral será decisivo: o le permite al PJ sostener la mayoría en la Legislatura, o marcará el principio del fin de su hegemonía en la Capital, donde cada vez más ciudadanos piden alternancia y cambio real.
Por Fernando Barrios- RIOJALANDIA




