jueves, mayo 14, 2026

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La soberbia de un Gobernador que no da respuestas

En una nueva muestra de desconexión con la realidad de los trabajadores, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, protagonizó un cruce que desnuda la falta de sensibilidad social de su gestión. Durante un acto de entrega de viviendas, el mandatario descartó de manera tajante cualquier posibilidad de aumento salarial o bono de fin de año, recurriendo a una retórica que oscila entre el cinismo y la prepotencia.

«No hay plata, mi amor»: El desplante como política de Estado
Ante la consulta de la prensa sobre por qué se destinan fondos propios a la construcción de viviendas pero no a recomponer los salarios estatales, la respuesta de Quintela fue una mezcla de ironía y desdén: “No hay posibilidades… porque no hay plata, mi amor. Si vos tenés la plata, si vos me das la plata, yo la pago”.

Esta frase, cargada de una fría soberbia, no solo minimiza el reclamo legítimo de miles de empleados públicos, sino que ignora la urgencia. El uso de términos afectivos en un contexto de reclamo salarial fue percibido por muchos como una actitud desagradable y paternalista, impropia de un funcionario de su jerarquía.

La contradicción de las prioridades
El argumento del Gobernador se centró en que los fondos para viviendas tienen una «afectación específica».

Quintela volvió a utilizar el viejo recurso de la «pesada herencia» nacional, asegurando que la Nación le debe a la provincia más de 1.300 millones de dólares. Su uso como escudo para negar cualquier alivio económico a los riojanos suena más a una excusa política que a una imposibilidad financiera absoluta.

Un historial de maltrato
No es la primera vez que el mandatario muestra su peor cara ante el reclamo. Aún resuena en la memoria colectiva aquel exabrupto contra una docente a la que mandó a trabajar tildándola de «vaga». El video difundido hoy refuerza esa imagen de un líder que se siente cómodo bajo los reflectores de los actos oficiales, pero que pierde los estribos —o la educación— cuando la realidad le exige respuestas concretas.

Al ser consultado finalmente por el bono de fin de año, su respuesta fue el tiro de gracia a las expectativas de las familias riojanas: «No hay, mi amor, no hay plata».

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