La Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción a la denominada “Ley Hojarasca”, el ambicioso proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei y diseñado por el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger para eliminar decenas de leyes obsoletas, estructuras burocráticas y normativas que durante años sirvieron más para sostener cajas políticas que para resolver problemas reales de los argentinos.
Con 138 votos afirmativos, 96 negativos y 9 abstenciones, el oficialismo logró avanzar con una de las reformas más importantes del plan de transformación estatal libertario. Y como era de esperarse, la grieta política quedó totalmente expuesta en la delegación riojana.
El diputado libertario Gino Visconti acompañó el proyecto y se alineó con la necesidad de modernizar un Estado nacional inflado, ineficiente y plagado de normativas inútiles acumuladas durante décadas de populismo.
En cambio, los diputados kirchneristas Sergio Casas, Gabriela Pedrali y Hilda Aguirre decidieron votar en contra, defendiendo una vez más el modelo que dejó al país quebrado, repleto de privilegios políticos y atrapado en una maraña legislativa imposible de sostener.
Mientras millones de argentinos reclaman achicar el gasto público y terminar con el festival de estructuras inútiles, el peronismo riojano volvió a ubicarse del lado del “no se puede”. La vieja política defendiendo papeles, sellos y regulaciones como si fueran reliquias sagradas.
EL OFICIALISMO GANÓ OTRA BATALLA CLAVE
La sesión estuvo cargada de tensión y maniobras parlamentarias. La oposición intentó desviar el eje del debate y montar otro show político para interpelar al jefe de Gabinete Manuel Adorni, pero el oficialismo logró imponer el tratamiento de la ley y consolidar una nueva victoria legislativa.
El proyecto elimina 58 leyes, modifica otras ocho y deroga decretos considerados innecesarios o desactualizados. Desde el Gobierno aseguran que muchas de esas normativas eran directamente “hojarasca jurídica”: regulaciones acumuladas durante décadas que solo generaban más burocracia, trabas y gasto estatal.
EL MIEDO DE SIEMPRE: “SE VIENE EL FIN DEL MUNDO”
Como ocurre cada vez que se intenta tocar algún privilegio del aparato estatal, desde Unión por la Patria aparecieron discursos apocalípticos hablando de supuestos riesgos para la salud pública, vacunas y soberanía.
El diputado Pablo Yedlin incluso alertó sobre posibles impactos en la producción de vacunas, en una estrategia ya conocida: sembrar miedo para frenar cualquier intento de reforma.
Sin embargo, desde el oficialismo sostienen que ninguna medida pone en riesgo servicios esenciales y remarcan que el objetivo es eliminar estructuras redundantes y regulaciones que solo alimentaban la maquinaria política.
AHORA VAN POR LAS ZONAS FRÍAS
Tras la media sanción de la Ley Hojarasca, el Congreso avanzó con otro tema sensible: la revisión del régimen de subsidios al gas por Zonas Frías.
El Gobierno nacional busca auditar un esquema que pasó de beneficiar a 950 mil hogares a más de 4 millones, en medio de sospechas de expansión descontrolada y fuerte impacto fiscal.
La discusión recién empieza, pero en la Casa Rosada ya dejaron claro que el tiempo de los privilegios eternos y los parches financiados con déficit parece haber entrado en cuenta regresiva.
Fernando Barrios – Director de Riojalandia



