En La Rioja, la política acaba de dar uno de esos giros que confirman por qué la sociedad descree de sus dirigentes. Los diputados Carlos D’Alessandro, Mariel Pagano, Lourdes Arrieta y Germán González, quienes llegaron al Congreso bajo la bandera de la Libertad Avanza, proclamando que venían a luchar contra la “casta”, hoy aparecen abrazados con el mismísimo Ricardo Quintela, el gobernador que representa todo lo que decían combatir.
El nuevo bloque que bautizaron como “Coherencia” es, en realidad, la muestra más obscena de incoherencia política. Pasaron de gritar “¡Fuera la casta!” a sentarse con el oficialismo riojano, que hace años se aferra al poder repartiendo cargos, beneficios y prebendas a familiares, amigos y militantes obedientes.
Quintela, el gran beneficiado
El gobernador gana oxígeno. En medio de denuncias de corrupción, obras inconclusas y un modelo agotado, la foto con los ex libertarios lo muestra como un dirigente capaz de atraer a opositores a su juego de poder. No es federalismo lo que se negocia en esa mesa, sino acomodo político y supervivencia personal.
¿Y el pueblo? Bien, gracias
Mientras tanto, la gente de La Rioja sigue sufriendo los problemas de siempre: salarios que no alcanzan, exportaciones desplomadas, comercios cerrados y jóvenes que emigran buscando un futuro. Pero eso no parece importar. Lo central es asegurarse bancas, recursos y privilegios.
La traición al voto
El pase de estos diputados es mucho más que un reacomodamiento. Es una traición al voto de miles de riojanos que confiaron en una alternativa distinta al peronismo de siempre. Quienes juraron ser el cambio, hoy se sientan con los mismos que llevan décadas hundiendo la provincia en el atraso.
En definitiva, el bloque “Coherencia” termina siendo el mejor aliado del quintelismo. Una alianza que desnuda lo peor de la política riojana: la farsa del oportunismo, la traición y la impunidad.



