Ya pasó el cierre del año fiscal y estamos en marzo de 2026, pero el Ministerio de Hacienda riojano todavía no publicó la ejecución presupuestaria del último trimestre de 2025. Los últimos datos oficiales se quedaron en septiembre y ya mostraban una deuda superior a $555 mil millones.
El misterio de las cuentas públicas riojanas
Mientras el calendario avanza y la política provincial se llena de discursos y anuncios, hay un dato incómodo que el gobierno de La Rioja todavía no explica: las cuentas finales del 2025 siguen sin aparecer.
A pesar de que el año fiscal terminó hace meses, el sitio oficial del Ministerio de Hacienda provincial mantiene un silencio llamativo. Las planillas de ejecución presupuestaria disponibles para consulta pública solo llegan hasta septiembre de 2025, dejando en la sombra todo lo ocurrido durante los últimos tres meses del año.
En cualquier administración que diga respetar la transparencia, esta información debería estar publicada hace tiempo.
Transparencia que la ley exige… pero no aparece
La Rioja forma parte del Régimen Federal de Responsabilidad Fiscal, un sistema que busca justamente garantizar claridad en el manejo de los recursos públicos.
Este esquema, respaldado por la Ley Nacional 25.917 y la Ley Provincial 7763, obliga a las provincias a difundir información actualizada sobre el estado de sus finanzas.
Sin embargo, en la práctica, los riojanos hoy no pueden acceder al balance final del 2025. En otras palabras, la película de las cuentas públicas quedó inconclusa.
La última foto oficial: una deuda gigantesca
Con el último trimestre desaparecido del radar, el único punto de referencia sigue siendo septiembre del año pasado.
Según los informes oficiales disponibles hasta ese momento, la deuda total de la Administración Pública No Financiera provincial alcanzaba $555.574 millones.
Ese monto incluye compromisos derivados de:
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emisión de títulos públicos provinciales,
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préstamos con organismos internacionales,
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obligaciones financieras con el Gobierno nacional.
Pero además existía otro frente delicado: la deuda flotante, es decir, pagos pendientes que impactan directamente en la operatoria diaria del Estado.
Compromisos pendientes con sueldos y proveedores
Hasta el tercer trimestre de 2025, la deuda flotante se ubicaba en $91.565 millones.
Dentro de ese total se destacaban:
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más de $37.900 millones vinculados a salarios,
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cerca de $27.800 millones en obligaciones con proveedores y contratistas.
Son cifras que muestran una administración que ya llegaba a la recta final del año con fuertes compromisos financieros acumulados.
Un Estado que gasta más en sostenerse que en invertir
Otro dato que surge de la ejecución presupuestaria es la estructura del gasto público provincial.
Durante los primeros nueve meses de 2025:
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el gasto total superó $968.944 millones,
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de ese monto, $898.833 millones fueron gastos corrientes,
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mientras que la inversión en obras y capital apenas alcanzó $70.110 millones.
Dentro del gasto corriente, el rubro más pesado fue el pago de sueldos del sector público, que absorbió más de $501.876 millones.
El resultado es un esquema financiero donde la mayor parte del presupuesto se destina a mantener el funcionamiento del propio Estado, dejando mucho menos margen para inversión y desarrollo.
El silencio que genera sospechas
La ausencia de los números del último trimestre no es solo una cuestión técnica.
Sin esos datos es imposible saber con precisión:
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cómo se afrontaron los pagos de fin de año,
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cuál fue el impacto real de la inflación sobre las cuentas provinciales,
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o si la deuda continuó creciendo durante el cierre del ejercicio.
Por ahora, el gobierno provincial mantiene las planillas guardadas.
Y cuando los números del Estado se esconden, la transparencia también entra en rojo.



