Una delegada educativa preguntó a chicos de una primaria quién les había enviado los guardapolvos, las zapatillas, los útiles y la comida. Después de las respuestas, vinculó esos beneficios directamente con Gildo Insfrán. El video reabrió la discusión sobre propaganda política, libertad de conciencia y el uso de la escuela pública.
Lo que debía ser un acto por el Día del Estudiante y de la Primavera terminó convertido en una escena que abrió una nueva controversia política en Formosa.
El episodio ocurrió en la EPEP N.º 59 de Gran Guardia, una escuela que figura en el registro oficial del sistema educativo provincial.
En el video que circuló en las últimas horas y que dio origen a la denuncia, la delegada zonal educativa de Pirané, Gladys Esther González, les pregunta a los alumnos quién les había enviado los guardapolvos.
Ante el silencio de los chicos, la funcionaria responde que fue el Gobierno provincial y enseguida pregunta quién es el gobernador. La respuesta que aparece en la grabación es: “Gildo Insfrán”. Luego menciona también zapatillas, útiles, leche y comida escolar y afirma que todo eso responde a una “decisión política del señor gobernador”.
Y ahí está el núcleo del problema.
Los guardapolvos, los útiles, las zapatillas y la comida escolar son políticas y recursos públicos. La controversia surge precisamente porque, según el video, una autoridad educativa los presentó ante los alumnos asociados directamente con la figura personal del gobernador.
Las diputadas radicales Agostina Villaggi y Carla Zaiser denunciaron el episodio como un presunto caso de adoctrinamiento y pidieron la intervención del Ministerio de Cultura y Educación provincial, además de anunciar acciones legales.
La escuela no debería funcionar como escenario de agradecimiento político
La discusión jurídica tampoco es menor.
La Ley de Educación Nacional 26.206 establece que los estudiantes tienen derecho a ser respetados en su libertad de conciencia y protegidos contra agresiones psicológicas, mientras que la legislación establece para los docentes obligaciones vinculadas con la protección de los derechos de niños y adolescentes y el respeto de su libertad de conciencia.
Además, la normativa nacional modificada por el Decreto 1086/2024 incorpora expresamente el adoctrinamiento político-partidario como una conducta que puede vulnerar derechos de niños y adolescentes.
Pero hay otro dato que vuelve todavía más sensible el episodio.
La propia Constitución de Formosa, en su capítulo educativo, reconoce como principios la libertad de enseñar y aprender, junto con la formación integral de la persona.
Por eso la pregunta no es si el Estado debe garantizar un guardapolvo, un útil escolar o un comedor.
Por supuesto que debe hacerlo.
La pregunta es otra:
¿Debe un niño asociar ese derecho con el nombre de un dirigente político?
Ese es el punto que las autoridades provinciales deberían explicar.
No es un episodio aislado de la discusión
La polémica llega después de otros cuestionamientos sobre materiales y actividades educativas vinculadas con el denominado “Modelo Formoseño”.
En agosto, medios nacionales informaron sobre cuadernos oficiales de Ciencias Sociales para alumnos de 4.º, 5.º y 6.º grado que presentan al Modelo Formoseño entre los hitos de la historia provincial y sitúan 1995, año de llegada de Insfrán a la Gobernación, como inicio de una etapa de transformaciones.
El Gobierno formoseño rechazó la acusación de adoctrinamiento y defendió esos contenidos como parte de la enseñanza de la historia y la identidad provincial.
Es decir, existe una disputa concreta sobre dónde termina la enseñanza de la historia local y dónde comienza la promoción de una gestión política.
Y esa diferencia importa.
Porque una cosa es enseñar qué hizo un gobierno.
Otra muy distinta es enseñar a los chicos a quién deben agradecerle.
Insfrán lleva más de tres décadas en el poder
El dato temporal tampoco es menor para entender por qué el debate tiene semejante peso político.
Según el sitio oficial de la República Argentina, Gildo Insfrán fue vicegobernador entre 1987 y 1995 y desde 1995 ocupa la Gobernación, con sucesivas reelecciones, incluida la de 2023.
La continuidad política explica, al menos en parte, por qué para sus críticos resulta especialmente sensible que políticas estatales aparezcan vinculadas en ámbitos escolares con la figura personal del mandatario.
El Estado tiene continuidad. Los gobiernos cambian. Los derechos de los chicos no pertenecen





