En medio del enfrentamiento con el presidente Javier Milei, el gobernador Ricardo Quintela avanza con privatizaciones y cambios en las reglas electorales para sostener su poder político y financiero en la provincia.
LA RIOJA.– La política riojana entró en una etapa de alta tensión. Con las finanzas provinciales cada vez más ajustadas y una relación totalmente quebrada con el gobierno nacional, el gobernador Ricardo Quintela empezó a desplegar una estrategia que combina venta de activos públicos, ingeniería electoral y disputas internas dentro del peronismo.
El objetivo parece claro: llegar políticamente fuerte hasta 2027 y evitar que el avance libertario le arrebate el control de la provincia.
Privatizaciones para conseguir dólares
La situación económica de la provincia se volvió un factor central en la estrategia política del oficialismo. Ante la caída de recursos nacionales y el conflicto abierto con la Casa Rosada, el gobierno provincial busca liquidez urgente.
La jugada más importante sería la venta del Parque Eólico Arauco, una operación que podría rondar los 180 millones de dólares.
A esa decisión se sumaría otra medida sensible: la posible venta del 49% de las acciones del Banco Rioja, lo que podría aportar cerca de 40 millones de dólares adicionales a las arcas provinciales.
Dentro del oficialismo consideran que este dinero es clave para sostener el funcionamiento del Estado provincial y garantizar la gobernabilidad hasta el final del mandato.
Pero para sectores críticos de la política local, el panorama es otro: un gobierno que vende activos estratégicos para tapar agujeros financieros.
La estrategia para frenar a los libertarios
En paralelo, Quintela también diseña una estrategia electoral para frenar el crecimiento de La Libertad Avanza en la provincia.
Una de las ideas que circula dentro del oficialismo es adelantar las elecciones provinciales para mayo de 2027, separándolas de los comicios nacionales.
El objetivo sería evitar que los candidatos libertarios se beneficien del arrastre electoral del presidente Milei en la boleta nacional.
A esta maniobra se suma otra herramienta polémica: la posible implementación de la Ley de Lemas, un sistema electoral que permitiría que múltiples candidatos del mismo espacio compitan y luego sumen votos para un mismo frente político.
La propuesta fue impulsada por el exgobernador Luis Beder Herrera, quien busca contener la interna del peronismo riojano dentro de una misma estructura electoral.
La presión política desde todos los frentes
El plan quintelista, sin embargo, no está exento de conflictos.
Desde el propio peronismo provincial, Beder Herrera exige que la provincia adhiera al RIGI, el régimen impulsado por el gobierno nacional para atraer inversiones.
La presión también llega desde la oposición libertaria. El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, reclama que La Rioja implemente la Boleta Única de Papel y avance hacia un sistema electoral por distrito único, cambios que modificarían de raíz el esquema político provincial.
El dilema final de Quintela
Mientras se reorganiza el tablero político, dentro del entorno del gobernador también se discute su propio futuro.
Algunos asesores sostienen que Quintela debería intentar una nueva candidatura provincial, mientras que otros lo empujan a un proyecto más ambicioso: competir por la presidencia de la Nación.
La idea, impulsada por el asesor Enrique Díaz Brizuela, apunta a replicar el camino que recorrió el expresidente riojano Carlos Menem cuando saltó de la gobernación a la Casa Rosada.
Un tablero político en plena ebullición
Con privatizaciones en marcha, reformas electorales en discusión y tensiones internas dentro del peronismo, el escenario político de La Rioja empieza a recalentar motores rumbo a 2027.
La gran incógnita que sobrevuela la provincia es si el plan de supervivencia de Quintela logrará sostener su poder político… o si terminará abriendo una nueva etapa en la historia política riojana.



