La Rioja, 30 de octubre de 2025 – Una grave denuncia sacude al ámbito educativo y judicial riojano: el ex magistrado Ángel Roberto Ávila, figura clave en la Justicia provincial durante tres décadas, seguiría percibiendo un salario como profesor de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) sin pisar un aula ni residir en el país. Según la acusación, Ávila se mudó a Brasil hace aproximadamente un año y no cumple con sus obligaciones docentes, lo que apunta a una posible malversación de fondos públicos en plena era de austeridad.
La revelación, que explotó en redes sociales locales y grupos de denuncias en Facebook, ha generado un torbellino de indignación entre jubilados, docentes y contribuyentes riojanos. «Es un robo descarado al erario público. Mientras nosotros ajustamos el cinturón, él cobra desde la playa», escribió un usuario en un post que ya supera las 5.000 interacciones. La denuncia formal, presentada en las últimas horas, exige una auditoría inmediata por parte de la universidad y el Ministerio Público Fiscal.
¿Quién es Roberto Ávila y qué rol tiene en la UNLaR?
Ávila no es un nombre desconocido en La Rioja. Con casi 30 años en el Poder Judicial, ocupó cargos de alto vuelo como fiscal general, procurador general y miembro del Tribunal Superior de Justicia. Durante el gobierno de Ángel Beder Herrera (2007-2011), fue funcionario clave y también tuvo pasos por el Banco Rioja, lo que lo vincula a la élite política peronista de la provincia.
Tras dejar la Justicia en 2011, Ávila aterrizó en la UNLaR como profesor, un puesto que –según la denuncia– le genera un sueldo fijo sin que haya rastro de su presencia en clases presenciales o virtuales. «No imparte ni una hora, ni envía un mail. Está radicado en Brasil desde octubre de 2024, pero el dinero sigue fluyendo desde el presupuesto de todos los riojanos», detalla el escrito presentado ante la Justicia Federal.
Este no es el primer roce de Ávila con la controversia. En 2018, fue demorado en Mendoza por intentar sobornar a dos policías durante un control vehicular, un episodio que llenó portadas y lo dejó expuesto a críticas por su conducta. «Un patrón de impunidad que ahora se repite con nuestro dinero», comentan fuentes cercanas al caso.
Un patrón de irregularidades en la UNLaR
La denuncia contra Ávila llega en un momento sensible para la universidad pública riojana. En marzo de 2025, un informe reveló casos similares de «fantasmas» en el plantel docente, con exfuncionarios cobrando miles de pesos mensuales sin laborar. Aunque no se detalla el monto exacto de Ávila (a diferencia de otros escándalos nacionales, como el profesor que facturaba 4 millones viviendo en EE.UU.), el caso podría escalar a un juicio político o investigación del Consejo de la Magistratura.
Hasta el momento, la UNLaR no emitió comunicado oficial, y las autoridades provinciales guardan silencio. Sin embargo, en redes, el hashtag #NoMasFantasmasUNLaR ya es tendencia local, con llamados a una limpieza profunda en el manejo de fondos. «Es hora de que el rector y el gobierno de Quintela respondan. ¿Cuántos Ávila más hay cobrando de más?», pregunta un tuitero anónimo.
¿Qué sigue?
La Justicia riojana tiene ahora la pelota en su cancha. Si se confirma la residencia en Brasil y la ausencia laboral, Ávila podría enfrentar cargos por defraudación al Estado. Mientras tanto, la denuncia invita a la comunidad a presentar pruebas: fotos, documentos o testimonios sobre su paradero.
En un país donde el ajuste pega duro a los jubilados y trabajadores, este caso recuerda que la transparencia no es negociable. ¿Será el detonante para una auditoría masiva en las universidades públicas?
Riojalandia – Periodismo independiente.
Fuentes: Denuncias judiciales, redes sociales y archivos públicos. Si tenés datos, escribinos.



