viernes, mayo 15, 2026

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Aguas negras en Félix de la Colina: vecinos denuncian desidia municipal

 Vecinos del corredor aeróbico en avenida Félix de la Colina alertan sobre un vertido constante de aguas cloacales en plena vía pública. Dicen que el municipio limpió y desmalezó ambos carriles, pero, según aducen, rompió sin querer cables y cañerías cloacales, provocando lo que hoy describen como un “río” de aguas negras corriendo a la vera del corredor aerobico.

Según testigos, desde la rotura de una boca de tormenta frente a las banderitas, fluye sin pausa un grueso caudal de aguas contaminadas. Quienes transitan por el lugar se quejan del olor nauseabundo y advierten sobre los riesgos sanitarios y ambientales que supone el paso diario por una zona en condiciones deplorables.

Uno de los vecinos resumió el sentir colectivo: “Desde entonces nadie apareció a reparar el daño”. Los reclamos apuntan a la necesidad de respuestas concretas: cortar el vertido, reparar las cañerías, sanitizar el espacio y garantizar que no vuelva a ocurrir.

Riesgos y consecuencias

  • Los peatones y ciclistas, incluidos niños y adultos mayores, deben desplazarse cerca del canal de aguas cloacales.

  • El uso del corredor aeróbico se transforma en un riesgo cuando el aire se infecta por emisiones constantes de contaminantes biológicos.

  • La falta de intervención estatal prolonga un malestar generalizado que provoca indignación: el municipio parece priorizar el corte de césped y el esparcimiento de buena imagen sobre la salud pública.

Los vecinos exigen

  1. Corte inmediato del flujo de aguas cloacales.

  2. Reparación profesional de la red de cañerías dañadas.

  3. Limpieza profunda y desinfección de la zona afectada.

  4. Explicación pública: quién autorizó la limpieza, qué máquinas se usaron, y por qué hubo rotura de infraestructuras críticas.

La avenida Félix de la Colina atraviesa una zona concurrida que el municipio promociona como corredor saludable. Pero si se permite que un “río negro” fluya sin control, esa misma promoción se convierte en una farsa.

La falta de acción demuestra una prioridad equivocada: mantener la zona pintoresca para turismo urbano mientras se desatiende un problema sanitario que amenaza a peatones, deportistas y ciclistas. El ecosistema urbano demanda responsabilidad: limpiar es sólo parte del trabajo, pero reparar y prevenir es la obligación mínima de un gobierno local.

Por FERNANDO BARRIOS- RIOJALANDIA

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