Los residentes del barrio 20 de Mayo alertan sobre un peligro persistente: hace más de dos meses se derrumbó el puente sobre el río en la intersección de las calles Gregorio Mercado y Julio Campos tras fuertes lluvias, y hasta hoy no se ha concretado ninguna reparación efectiva.
Pese a que semanas después las autoridades colocaron carteles que anunciaban la obra, según denuncian los vecinos, “fue solo para la foto. Desde entonces, no pasó más nada”.
Puente vital, infraestructura colapsada
El puente era una vía clave para la conexión entre sectores del barrio. Su caída no solo provocó aislamientos, sino que obligó a los vecinos a improvisar caminos alternativos inseguros para peatones y vehículos. Además, las calles aledañas mostraron un deterioro preocupante, con pozos profundos y acumulación de basura que contribuyen a problemas de salud pública como la proliferación de mosquitos.
Reclamo vecinal frente al silencio estatal
Una vecina que vive a pocos metros del lugar resumió el sentir colectivo: “Cuando se cayó, enseguida vinieron y pusieron los carteles, pero fue solo para la foto. Desde entonces, no pasó más nada”.
Los reclamos incluyen:
- Reconstrucción del puente sin demoras.
- Limpieza del espacio afectado.
- Iluminación y mantenimiento preventivo para evitar accidentes, sobre todo de niños y adultos mayores.
Hasta el momento, el municipio no fijó nueva fecha de trabajo ni informó plazos concretos para la ejecución de la obra. Tampoco se comunicó qué empresa será responsable ni si se inició algún trámite administrativo.
Obras autorizadas, gestiones paralizadas
Cabe destacar que en abril el Concejo Deliberante sancionó la ordenanza 6611/25 y el decreto municipal 915/25 para la reconstrucción del puente, autorizando el uso de recursos públicos y delegando ejecución al Ejecutivo municipal .
Sin embargo, hoy esa ordenanza aún no se tradujo en movimientos en el terreno.
El riesgo que crece
Para los vecinos, la falta de respuesta no es una cuestión menor: la ausencia del puente representa un riesgo constante. Quienes transitan esas rutas alternativas lo hacen con temor, especialmente de noche, por calles sin alumbrado y con acumulación de escombros y barro.
El abandono de una infraestructura básica e imprescindible refleja un problema mayor: la ineficiencia de la gestión municipal, que publicó anuncios pero no concretó obras. Para los habitantes del barrio 20 de Mayo, recordar la conexión cortada no es solo rememorar un tramo de calle: es la constatación de un Estado que promete, pero no prioriza la seguridad ni la integración comunal.
Los vecinos esperan una intervención urgente. Hasta ahora, solo escuchan ecos vacíos que frustran su día a día.



