El juez federal Daniel Herrera Piedrabuena encendió una nueva alarma sobre el avance del narcomenudeo en la provincia de La Rioja, revelando que actualmente unas 40 personas están detenidas por causas vinculadas al tráfico de drogas. Piedrabuena expresó su preocupación por el crecimiento de esta modalidad delictiva no solo en Chilecito, sino también en Chamical, Chepes y la Capital.
Pese a no existir grandes organizaciones criminales en territorio riojano, el narcomenudeo avanza con fuerza en barrios vulnerables. Según el juez, “ha habido un aumento en lo que hace al narcomenudeo” y “Chilecito no escapa de esa situación” debido a su densidad poblacional y al rol estratégico que cumple dentro de la provincia. Allí se observa una cantidad creciente de expendios de dosis pequeñas y circuitos de venta rápida que se reinventan tras cada operativo policíaco .
Herrera Piedrabuena también alertó sobre la velocidad con la que estas redes se reorganizan después de cada desarme. “Se siguen desarticulando estas bandas… pero desgraciadamente vuelven a surgir y se vuelven a armar”, comentó el magistrado tras los últimos operativos que incluso llevaron a la detención de cuatro efectivos policiales involucrados en la venta o facilitación de drogas.
Según el juez, las rutas nacionales por el norte y sur de la provincia son los canales principales de ingreso de estupefacientes, incluyendo marihuana, cocaína y drogas sintéticas como LSD o anfetaminas. En algunos casos se interceptaron dosis traídas desde Córdoba y otras provincias vecinas.
Datos clave presentados por el magistrado:
- Alrededor de 40 detenidos actualmente en causas por narcomenudeo.
- Mayores investigaciones concentradas en Chilecito, aunque también en Capital, Chamical y Chepes.
- Detenciones recientes de funcionarios y policías por venta o complicidad
- Consumo predominante de marihuana, seguido de cocaína y LSD
El juez refrendó que el problema del narcomenudeo requiere una visión integral, que vaya más allá del castigo penal y contemple políticas de prevención, controles efectivos en accesos territoriales y reparación social. Advirtió que esta problemática no se resolverá únicamente con más detenidos sino con acciones coordinadas entre instituciones y un aporte real del Estado provincial en prevención y reinserción
La advertencia de Piedrabuena confirma lo que también perciben vecinos y organizaciones civiles: La Rioja ya no es un mero lugar de tránsito de droga, sino un escenario donde el narcomenudeo se instala con fuerza y rapidez.
La cifra de detenidos—cerca de 40—es apenas el primer eslabón de una cadena que, al no ser atacada en sus raíces sociales, vuelve a activarse en forma casi automática. La duplicación de esfuerzos entre Nación y provincia existe en el papel pero no en la práctica. Es hora de que el gobierno provincial deje de mirar la emergencia desde afuera y asuma un rol protagonista: fortaleciendo la inteligencia local, mejorando controles en rutas estratégicas y generando alternativas antes que castigar consecuencias.
En municipios como Chilecito, Chepes o Chamical, el narcomenudeo ya no es un problema anecdótico: es una amenaza estructural que requiere respuesta inmediata y articulada de todos los poderes del Estado.



