La precariedad del sistema de salud en el interior riojano volvió a exponer el abandono del gobierno provincial. En Vinchina, la directora del hospital local, Dra. Rosa Aguilera, confirmó una situación límite: no hay ambulancias operativas, no existen condiciones mínimas de infraestructura y las autoridades provinciales siguen sin dar respuestas.
Una sola ambulancia… prestada y rota
El hospital funciona con una ambulancia prestada desde Villa Unión, porque las unidades propias están fuera de servicio por antigüedad y falta de mantenimiento. La emergencia se agravó este sábado, cuando el único vehículo disponible se rompió durante el traslado de un paciente accidentado en Villa Castelli, dejando a todo el departamento sin movilidad sanitaria.
Para completar el traslado, debieron pedir auxilio a otro hospital, exponiendo el nivel de desprotección al que está sometida toda la zona.
Equipos fuera de servicio, fallas eléctricas y cero inversión
La falta de ambulancias es solo parte del desastre sanitario:
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Equipo de rayos X roto y sin reemplazo.
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Fallas eléctricas constantes, especialmente en invierno.
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Sin generador eléctrico para enfrentar cortes de luz.
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Salas de internación sin calefacción, mientras solo algunas oficinas tienen equipos aislados.
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Infraestructura deteriorada y sin mantenimiento.
Dos años sin laboratorio por sueldos miserables
Desde hace dos años el hospital no realiza análisis clínicos: la especialista renunció por los sueldos indignos que paga la provincia y nunca fue reemplazada. Hasta hace un tiempo, las muestras se enviaban a Villa Unión, pero ahora, sin ambulancia, ni eso es posible.
El silencio del Estado: notas ignoradas, gestiones cajoneadas
La directora confirmó que ya se enviaron múltiples notas y pedidos al gobierno provincial y municipal, pero nadie respondió ni tomó una sola medida. Mientras tanto, las familias del interior siguen dependiendo de la suerte y de la voluntad de otros departamentos para sobrevivir a una urgencia.
La comunidad reclama lo básico: “La salud no puede esperar”
Vecinos y profesionales exigen una ambulancia nueva y un vehículo utilitario para traslados rurales. Denuncian que se está violando un derecho elemental y acusan al gobierno de Ricardo Quintela de abandonar a las zonas más vulnerables mientras gasta millones en propaganda y cargos políticos.
El mensaje de la gente es contundente:
“Vinchina necesita soluciones ahora”.
La situación expone una realidad que el gobierno intenta ocultar: la salud pública en el interior está en caída libre, y el Estado provincial mira para otro lado.



