jueves, mayo 14, 2026

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El Concejo en pausa: la política primero, los vecinos después

Mientras la gente se rompe el alma para llegar a fin de mes, el Concejo Deliberante de la Capital decidió suspender una sesión ordinaria porque, según dijeron, “los concejales tenían actividades de campaña”.
Sí, leíste bien: los representantes del pueblo dejaron de sesionar para hacer política partidaria.

La decisión fue firmada por la viceintendenta Mónica Díaz D’Albano, a través del Decreto N° 065/2025, que reprogramó la sesión del 22 de octubre para el 29.
El argumento: diez concejales “no podían asistir” por “coincidencia de agenda política”. Traducido: la campaña electoral es más importante que el trabajo por la gente.

Fuentes del recinto confirmaron que ocho ediles del bloque peronista impulsaron el pedido, con el apoyo de dos opositores que prefirieron callar antes que cumplir con su función.
Desde el espacio libertario, Yiyi Ceballos, Aníbal Olivera, Luciana De León y Nazareno Rippa aclararon que no acompañaron la suspensión, y exigieron saber quiénes firmaron el papel. Hasta ahora, nadie dio la cara.

El problema no es solo la sesión suspendida: es la decadencia de una institución que cada día trabaja menos y cobra más.
Mientras los vecinos piden soluciones por inseguridad, calles destruidas o falta de agua, los concejales se dedican a la campaña como si fueran influencers del voto, usando recursos públicos y tiempo institucional.

El Concejo Deliberante debería ser la voz del pueblo, pero hoy parece más un comité electoral disfrazado de institución.
Y no es casualidad: es parte del mismo modelo político kintelista que hace años confunde Estado con partido y gestión con militancia.

Cada sesión que se suspende es una señal clara: la política riojana perdió el sentido del deber y la vergüenza del cargo.

Los riojanos no necesitan más carteles ni promesas. Necesitan representantes que trabajen, que estén en el recinto, que legislen.
Porque mientras ellos se sacan fotos en campaña, la ciudad sigue igual: rota, abandonada y sin respuestas.

Una vez más, el poder político se acomoda… y los vecinos pagan la cuenta.

Por Fernando Barrios – Director de Riojalandia

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