La Rioja, 20 de octubre de 2025.
Mientras miles de riojanos hacen malabares para llegar a fin de mes, las estadísticas oficiales revelan un dato que incomoda al gobierno quintelista: La Rioja es una de las cinco provincias con mayor crecimiento de depósitos bancarios en todo el país, con una suba real del 42,2% interanual.
La pregunta que surge con fuerza en las calles y los barrios es inevitable: ¿dónde está ese dinero y por qué no se nota en la vida de la gente?
Según los datos financieros publicados recientemente, La Rioja logró posicionarse entre las jurisdicciones con mayor capacidad de ahorro y liquidez. Solo Jujuy, San Luis, Mendoza y Córdoba superaron a la provincia en crecimiento de depósitos netos de UFUCO.
Mientras tanto, la mayoría de las provincias argentinas sufrieron caídas estrepitosas en sus cuentas bancarias: Corrientes (-68,4%), Misiones (-64,4%) y Buenos Aires (-35,9%) registraron retrocesos alarmantes.
Un oasis de dinero en medio de la sequía económica
El contraste resulta llamativo. Mientras los salarios riojanos siguen por debajo de la media nacional, los hospitales padecen falta de insumos y los municipios reclaman por recursos para obras y asistencia social, el gobierno quintelista exhibe una salud financiera sorprendente.
El dato duro es claro: el volumen de depósitos creció un 42,2% en términos reales, una cifra que solo puede explicarse por una fuerte retención del gasto público o por una estrategia de acumulación de fondos sin transparencia en su destino.
En criollo: el dinero está, pero no se ve en la calle.

Una administración que acumula mientras la gente se hunde
Desde el entorno económico provincial justifican la suba señalando que la provincia “mantiene un manejo prudente de los recursos”, pero esa prudencia contrasta con la realidad cotidiana.
Las escuelas no tienen mantenimiento, los comedores funcionan a pulmón y los trabajadores estatales reclaman por mejoras salariales que nunca llegan.
¿De qué sirve el ahorro estatal cuando el pueblo vive endeudado, el comercio agoniza y la juventud emigra en busca de oportunidades?
Cada peso que se acumula en los bancos es un peso que no se transforma en obra pública, en servicios o en alivio para el bolsillo de los riojanos.
El discurso de la austeridad suena bien en las conferencias, pero huele a cinismo cuando la economía real se desangra.
La paradoja del “gobierno popular”
El gobierno de Ricardo Quintela se presenta como un modelo de gestión cercana a la gente, pero las cifras lo desmienten.
Mientras se multiplican los actos, los spots y las promesas de “equidad social”, el dinero se concentra, se guarda, se congela.
El contraste entre la opulencia de las arcas provinciales y la precariedad de los barrios es cada vez más obsceno.
La Rioja, que hace apenas un año pedía más fondos a Nación para “garantizar sueldos y programas sociales”, hoy aparece entre las provincias con mayor liquidez del país.
¿Cambio de rumbo o maquillaje contable?
¿Eficiencia administrativa o manipulación financiera?
Transparencia cero
Hasta el momento, el gobierno provincial no brindó detalles sobre en qué entidades financieras se encuentran esos depósitos, a qué plazos ni con qué destino se utilizarán.
Tampoco se conoce si forman parte de fondos afectados a programas específicos o si están disponibles para el uso discrecional del Ejecutivo.
La opacidad en torno al manejo de estos recursos alimenta la sospecha de que La Rioja se está transformando en un laboratorio de caja política más que en una provincia que invierte en desarrollo.
Mientras las estadísticas celebran la “solidez financiera”, los riojanos siguen esperando que esa plata vuelva en obras, trabajo y dignidad.
Porque el verdadero crecimiento no se mide en los balances, sino en la calidad de vida de la gente.



