jueves, mayo 14, 2026

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El fin de un ciclo: la caída silenciosa del quintelismo

EDITORIAL  

En política, los ciclos no siempre terminan con estruendos. A veces, caen con un silencio espeso, cargado de señales que los protagonistas eligen no ver. El quintelismo en La Rioja no se está derrumbando por un golpe externo, sino por el peso de sus propias contradicciones, de su agotamiento institucional y de un modelo que ya no enamora ni contiene.

Durante años, Ricardo Quintela supo construir poder desde lo simbólico y lo territorial. Dominó el PJ riojano con una mezcla de relato federal, asistencialismo político y una retórica cargada de épica y victimización. Pero hoy ese poder, que parecía invulnerable, está herido de muerte. Y no por obra de grandes escándalos o rebeliones masivas, sino por la pérdida de legitimidad, el descrédito en la gestión y una oposición que aprendió a jugar el partido largo.

El nombre de Eduardo “Lule” Menem aparece como figura clave en este escenario. Sin necesidad de entrar al barro, sin declaraciones ruidosas ni ofensivas mediáticas, el operador libertario tejió una estrategia de desgaste silenciosa, paciente y quirúrgica, que comienza a dar frutos. Su exigencia de boleta única de papel y control de los fondos públicos no es solo una demanda técnica. Es un misil dirigido al centro neurálgico del sistema que sostiene al quintelismo: el control absoluto del aparato electoral y el manejo discrecional de los recursos estatales.

No es casual que el gobierno provincial haya reaccionado con descalificaciones y ataques genéricos. No saben cómo enfrentarlo. El quintelismo está diseñado para pelear en el barro, no para pensar jugadas estratégicas a futuro. Por eso el silencio de Lule Menem duele más que mil críticas. Porque no lo pueden encasillar, ni confrontar directamente. Y porque marca algo más profundo: la llegada de un nuevo tiempo político.

En los pasillos del poder riojano ya no hay euforia, hay temor. Y el temor no nace del “ajuste nacional”, sino del vacío de ideas, del hartazgo social y de un modelo de gestión que perdió toda capacidad de renovación. La política riojana está girando, aunque algunos todavía no lo entiendan. Y el PJ, si no se reinventa de raíz, quedará preso de su propia decadencia.

El ciclo del quintelismo está terminado. Solo falta que alguien apague la luz.


Fernando Barrios
Director de Riojalandia

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