Por Redacción Riojalandia
En la política, a veces el silencio habla más fuerte que cualquier discurso. Ese parece ser el caso de Eduardo “Lule” Menem, el hombre de máxima confianza de Karina Milei en el armado nacional de La Libertad Avanza, cuyo mutismo estratégico e inquietante comienza a hacer temblar los cimientos del quintelismo en La Rioja.
Mientras en Casa de Gobierno buscan desesperadamente respuestas y gestos de poder ante una oposición que no golpea, sino que espera y observa, la figura de Lule Menem emerge como la amenaza más sólida al oficialismo provincial. Sin necesidad de declaraciones altisonantes, ni apariciones públicas, ya marcó el rumbo de lo que será un nuevo paradigma político: boleta única, control de fondos públicos y fin del manejo discrecional del Estado.
Una jugada de ajedrez en tierra de boxeo político
Quien conoció de cerca las entrañas del poder peronista —como secretario privado del ex senador Eduardo Menem— no necesita levantar la voz para generar impacto. Lule, con su conocimiento milimétrico de las internas riojanas, optó por el ajedrez y no por el ring mediático. No responde a agravios, pero sí hace llegar mensajes que incomodan y exigen: transparencia, modernización electoral y fin del clientelismo.
La exigencia de boleta única de papel —algo que sacaría del juego las estructuras tradicionales de movilización— y el control efectivo del uso de fondos públicos no son simples reclamos administrativos. Son condiciones que buscan desarmar el corazón del sistema político que sostiene al quintelismo desde hace años.
Un poder que no grita, pero se impone
Desde el oficialismo provincial ya salieron a atacar —de forma genérica y desordenada— a los Menem, buscando instalar la idea de una revancha personal o un viejo enfrentamiento familiar. Pero Lule no responde. Y ese silencio, más que vacío, es una estrategia de desgaste que comienza a surtir efecto.
Mientras el gobernador Ricardo Quintela insiste en polarizar con el gobierno nacional, su estructura política empieza a fisurarse internamente, sin que nadie se lo diga abiertamente. La incomodidad es evidente: ¿cómo se enfrenta a alguien que no entra al barro, pero mueve las piezas con precisión quirúrgica?
El principio del fin para el quintelismo
La convicción en el entorno de La Libertad Avanza es clara: el ciclo del quintelismo está agotado, y su caída no será con escándalos, sino con presión sostenida, reglas claras y exigencias que el poder actual no puede cumplir sin exponerse.
Con la mirada fija en el 2025 y en la reconstrucción política de La Rioja, Lule Menem parece jugar su partida con paciencia y visión de futuro, sabiendo que el cambio no se grita, se construye. Y que el silencio, cuando está cargado de intención, puede ser más demoledor que cualquier discurso.




