jueves, mayo 14, 2026

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El peronismo riojano al límite: el quintelismo empuja la Ley de Lemas y Madera arma poder para disputarle la sucesión

La derrota legislativa en la Capital no fue un simple traspié electoral: fue una señal de alarma que sacudió los cimientos del peronismo riojano. El golpe en las urnas, que el oficialismo atribuye a la Boleta Única de Papel (BUP), abrió una grieta interna cada vez más visible entre el sector que responde al gobernador Ricardo Quintela y el espacio que comienza a construir la vicegobernadora Teresita Madera.

El diagnóstico es compartido —evitar que La Rioja quede en manos de La Libertad Avanza y de Martín Menem—, pero las soluciones planteadas son opuestas y exponen una disputa de fondo: retener el poder a cualquier costo o reconstruir legitimidad política desde adentro.

La maniobra del quintelismo: cambiar las reglas para sobrevivir

Desde la mesa chica del gobernador se activó un plan de emergencia. El temor es concreto: con las reglas actuales, el peronismo corre el riesgo real de perder su histórica hegemonía provincial. En ese marco, el ministro de Producción, Ernesto Pérez, dejó flotando una idea que encendió todas las alertas internas: la posible reinstauración de la Ley de Lemas.

La herramienta, vieja conocida en la política riojana, permitiría al PJ sumar votos de múltiples candidaturas para sostener el poder, incluso con un electorado fragmentado. Para el quintelismo, sería un salvavidas electoral. Para el resto del peronismo, una maniobra desesperada que erosiona la credibilidad democrática.

La resistencia interna: Madera se planta

La respuesta no vino desde la oposición, sino desde el corazón mismo del poder. “De la vicegobernadora para abajo, todos la rechazan”, repiten en los pasillos del PJ. Teresita Madera se convirtió en la principal voz crítica frente a cualquier intento de modificar el sistema electoral y encabeza el sector que exige internas abiertas para definir la fórmula provincial.

El mensaje es claro: después de la derrota en la Capital, la legitimidad no se negocia, se construye con votos. Para Madera y su entorno, cambiar las reglas sería admitir la debilidad política del oficialismo y profundizar la crisis.

Cumbre clave y un armado que mira al interior

La interna dejó de ser discurso y pasó a los hechos. La noche del 30 de diciembre, mientras Quintela iniciaba su descanso, Madera encabezó una reunión estratégica con intendentes, legisladores y funcionarios. El objetivo fue directo: empezar a darle forma real a su proyecto para disputar la gobernación.

La foto del encuentro habló por sí sola. Dos figuras centrales de Chilecito —el intendente Rodrigo Brizuela y Doria y el senador nacional Fernando Rejal— estuvieron presentes. No es un dato menor: el peronismo riojano históricamente equilibra Capital e interior. Con Madera desde la Capital y el respaldo del oeste provincial, el armado anti Ley de Lemas gana músculo territorial y rompe el monopolio de decisiones del quintelismo.

Elecciones adelantadas y plazos que aprietan

Como si la interna no fuera suficiente, el gobernador también empuja el reloj. El Ejecutivo analiza adelantar las elecciones provinciales al primer trimestre del año, entre febrero y abril. Pero el margen legal es estrecho: la ley obliga a convocar con 90 días de anticipación y los tiempos se agotan.

Así, el peronismo riojano enfrenta una disyuntiva histórica. Entre la presión del quintelismo por blindar el poder cambiando las reglas y la apuesta de Madera por recuperar legitimidad con internas, el PJ se juega algo más que una elección: su identidad política y su capacidad de enfrentar a Martín Menem sin atajos.

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