jueves, mayo 14, 2026

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El repliegue de Quintela: solo ante Milei, sin respaldo del PJ y con la sucesión en crisis

La imagen de la silla vacía en el Tinkunaco no fue un detalle menor ni una casualidad de agenda. En La Rioja, los gestos pesan tanto como las palabras, y la ausencia de Ricardo Quintela en la ceremonia más cargada de simbolismo político-religioso de la provincia expuso, sin necesidad de discursos, el momento más delicado de su gestión.

Mientras la plaza 25 de Mayo ardía bajo el sol y la liturgia del poder seguía su curso, el gobernador eligió el repliegue. Según distintas fuentes, Quintela se tomó distancia física y política, refugiándose en Cariló, en la propiedad de un empresario cordobés, tras cerrar un 2025 adverso en todos los frentes clave.

La derrota silenciosa en el Presupuesto

El golpe más duro llegó desde el Congreso. La estrategia de confrontación directa con Javier Milei fracasó en su punto central: La Rioja no logró incluir los fondos extracoparticipables en el Presupuesto Nacional, recursos vitales para sostener salarios, obra pública y asistencia social.

Pero el dato político más grave no fue el veto libertario, sino la soledad del reclamo. La llamada “liga de gobernadores peronistas” decidió no acompañar a Quintela. Cada mandatario cuidó su propio equilibrio con la Casa Rosada y nadie estuvo dispuesto a inmolarse por los fondos riojanos.

En los pasillos del Congreso lo dicen sin rodeos: la solidaridad del PJ termina donde empieza la billetera. Quintela quedó expuesto como un gobernador sin respaldo federal real, debilitando su capacidad de presión y negociación.

Pato rengo y poder en retirada

La Constitución es implacable: Quintela no puede reelegir. Y en política, cuando el futuro se acaba, el poder se licúa. El gobernador ya transita su etapa de “pato rengo”, con menor capacidad de ordenar, disciplinar y contener.

Las últimas elecciones legislativas dejaron una señal de alerta imposible de ignorar. El peronismo ganó, sí, pero por un margen mínimo frente a La Libertad Avanza, que creció con fuerza en una provincia históricamente justicialista. El mito de la invencibilidad electoral quedó herido.

Hoy, el quintelismo gobierna sin margen de error y con una oposición libertaria que ya no es testimonial, sino competitiva.

La sucesión que nadie controla

Sin reelección y sin fondos, la interna oficialista empezó a desatarse antes de tiempo. En el entorno del gobernador se menciona a Teresita Madera como posible heredera del proyecto. La vicegobernadora aparece como la opción “natural”, pero el problema no es el nombre: es la autoridad.

Con el liderazgo en retroceso, nadie garantiza que el PJ cierre filas detrás de una candidatura digitada desde arriba. Hay demasiados aspirantes, pocos recursos para repartir y una tropa cada vez menos disciplinada.

La herencia del poder dejó de ser una transición ordenada y se convirtió en una pelea abierta, donde cada sector mide su supervivencia ante un escenario incierto.

Un 2026 sin red

Sin fondos extra, sin respaldo de sus pares, con Milei firme en la Casa Rosada y con La Libertad Avanza creciendo en el territorio, el descanso de Quintela en la costa atlántica parece más una pausa defensiva que una estrategia.

La política riojana entra en un año decisivo con un gobernador debilitado, un peronismo fragmentado y una oposición que huele sangre. El repliegue ya no es una opción táctica: es el síntoma de un ciclo que empieza a cerrarse.

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