La crisis en Aguas Riojanas S.A.U. suma un nuevo capítulo que desnuda la fragilidad de la empresa estatal responsable del servicio en la provincia. Mientras miles de usuarios denuncian cortes y baja presión en septiembre, cuando aún no comenzó la temporada de mayor consumo, la firma enfrenta una ejecución fiscal por más de $129 millones iniciada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
El Juzgado Federal de La Rioja, a cargo de Daniel Herrera Piedrabuena, ordenó la intimación de pago y el embargo de fondos en caso de incumplimiento, autorizando al Banco Central a trabar medidas sobre cuentas corrientes, cajas de ahorro y plazos fijos de la compañía. La deuda, que asciende a $129.387.252,5 más intereses y costas, compromete seriamente la estabilidad financiera de la empresa.

Falta de gestión y servicio deficiente
El dato más preocupante es que los cortes de suministro se multiplican en barrios de la capital riojana y del interior, pese a que aún no comenzó la época de mayor demanda hídrica. Vecinos denuncian que la empresa no invierte en infraestructura ni en mantenimiento de redes, y que mientras tanto acumula deudas millonarias con el Estado nacional.
La contradicción es evidente: Aguas Riojanas recibe fondos y cobra tarifas, pero ni paga sus obligaciones fiscales ni garantiza un servicio básico y continuo a la población.
Riesgo para el verano y costo político
El panorama anticipa un verano crítico, cuando el consumo de agua se dispara y los cortes suelen generalizarse. Si la empresa no logra regularizar su situación financiera ni mejorar la provisión, los usuarios quedarán atrapados entre la ineficiencia y el ajuste judicial.
La situación también acarrea un costo político para la gestión provincial, ya que Aguas Riojanas es una sociedad anónima con participación estatal mayoritaria. La deuda millonaria y los cortes fuera de temporada refuerzan la percepción de mala administración y falta de previsión, en un servicio esencial que debería estar garantizado todo el año.
Con una deuda judicializada, riesgo de embargo y un servicio que ya muestra falencias en septiembre, Aguas Riojanas enfrenta su peor crisis de credibilidad. La provincia deberá dar explicaciones sobre cómo llegó a este escenario y, sobre todo, cómo piensa asegurar el acceso al agua en los meses más críticos que aún están por venir.



