viernes, mayo 15, 2026

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Escándalo en Chilecito: el concejal Millicay quedó expuesto por sus propias palabras

El concejal de Chilecito, Luis Flores Millicay, vuelve a quedar en el ojo de la tormenta tras un giro inesperado en la polémica que lo involucra. Después de acusar públicamente a la militante Giselle Annick Carril de haber manipulado un audio para desprestigiarlo, la propia Carril difundió pruebas que desmienten categóricamente al edil: la versión taquigráfica oficial de la sesión del Concejo Deliberante en julio.

El documento es contundente. Allí aparecen palabra por palabra las frases de Millicay que encendieron el escándalo:

“Nos robábamos la plata, hoy no se roban un peso… díganme ustedes si en este año y siete meses vieron en las redes sociales o en los noticieros nacionales que este gobierno nacional haya inaugurado una obra en el país”.

Y también:

“Ustedes no roban nada, ustedes tienen las uñas cortas”.

Las mismas expresiones que el concejal había intentado negar, asegurando en medios locales que el audio difundido era un “recorte malintencionado” orquestado por militantes libertarios.

Una defensa que se derrumba

Con la publicación del acta oficial, la estrategia de victimización de Millicay quedó en evidencia. “Es mentira que admití la responsabilidad de la publicación y es mentira que el acta de comisión lo diga. Ese audio no está editado: es textual de su discurso en la sesión de julio”, aclaró Carril en redes sociales.

De esta manera, la militante no solo desmiente al concejal, sino que lo deja expuesto frente a la ciudadanía por haber intentado tergiversar la verdad y culpar a terceros para salvar su imagen.

La militante Giselle Carril presentó la versión taquigráfica de la sesión que confirma que el edil peronista mintió al negar sus polémicas declaraciones.

Crisis de credibilidad en el peronismo riojano

El escándalo no es un hecho aislado: llega en un contexto donde el peronismo riojano enfrenta un creciente descrédito social, con denuncias de corrupción, promesas incumplidas y disputas internas. Que un concejal intente negar declaraciones propias y termine desenmascarado por documentos oficiales no hace más que profundizar la desconfianza ciudadana hacia la dirigencia peronista.

El caso Millicay es una muestra clara de cómo algunos dirigentes intentan manipular el relato público para cubrir sus propios errores. Esta vez, la verdad quedó estampada en un acta oficial que no admite interpretaciones. El concejal peronista no solo perdió la pulseada contra una militante, sino también gran parte de su credibilidad política.

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