La fragilidad institucional vuelve a quedar expuesta en el norte argentino. En el municipio fronterizo de Aguas Blancas, Salta, una investigación judicial destapó un escándalo electoral: el padrón muestra 5.736 votantes habilitados frente a solo 3.648 habitantes reales, según el censo 2022. Es decir, un 57% más de electores que de residentes.
El hallazgo, denunciado por la Fiscalía Federal con competencia electoral a cargo de Ricardo Toranzos, revela una maniobra sistemática que combina inscripciones truchas, domicilios inexistentes y ciudadanos bolivianos que tramitan DNI argentino para votar y cobrar beneficios sociales.
El “voto golondrina” que distorsiona la democracia
La investigación señala que en las elecciones de 2023, entre 300 y 400 personas cruzaban la frontera desde Bolivia cada jornada electoral. Muchos lo hacían a cambio de dinero, bajo la modalidad del llamado “voto golondrina”, facilitado por años de irregularidades en los trámites de residencia y nacionalidad.
El crecimiento demográfico y electoral es tan dispar que no deja dudas: mientras el censo registró un aumento poblacional del 52% entre 2010 y 2022, los padrones crecieron un 74% en la última década.
Domicilios fantasmas y operativos de control
El operativo desplegado la semana pasada con 100 efectivos de la Policía de Salta y Gendarmería Nacional dejó al descubierto la magnitud del fraude. Relevamientos casa por casa y con drones comprobaron que calles enteras estaban infladas con votantes que no existían.
Un ejemplo escandaloso: en la calle 20 de Febrero, de apenas 619 metros, había 793 electores registrados. La mayoría de los inmuebles eran baldíos, hoteles o depósitos. Casos similares se detectaron en 25 de Mayo (729 votantes), 9 de Julio (700) y hasta intersecciones con 30 electores empadronados donde no hay viviendas.
La política bajo sospecha
Para la Fiscalía, la falta de numeración oficial en los domicilios —que el municipio, intervenido desde septiembre de 2024, promete “regularizar”— fue usada como mecanismo para facilitar el fraude. La causa avanza ahora en la identificación de responsables políticos y en la detección de documentos falsos que permitieron inflar los padrones.
El caso Aguas Blancas es apenas un ejemplo, pero ilustra cómo el descontrol fronterizo, la vieja política y la manipulación de la identidad pueden poner en jaque la democracia en el norte argentino.



