LA RIOJA — Este febrero no solo marcó el inicio de un nuevo año calendario: también significa dos años consecutivos de default para la provincia de La Rioja, un récord negativo que la coloca como la única jurisdicción argentina en cesación de pagos prolongada. Mientras otras provincias honran sus compromisos o entablan negociaciones serias, el gobierno de Ricardo Quintela mantiene a la provincia en un estado de postergación financiera que parece no tener fin.
El default comenzó en febrero de 2024, cuando la provincia no pagó un vencimiento de US$16 millones sobre títulos internacionales conocidos como “Bonos Verdes”, emitidos en 2017 para financiar obras como el Parque Eólico Arauco. Desde entonces, La Rioja ha fallado sistemáticamente en cumplir con sus compromisos de capital e intereses, convirtiéndose en un caso singular entre las 24 jurisdicciones del país.
720 días sin pagar y juicios en puerta
Según registros financieros y judiciales, el default riojano ya supera los 720 días desde su inicio y sigue acumulando fallos adversos fuera de nuestro país, especialmente en tribunales de Estados Unidos, donde los acreedores exigen el pago de cerca de USD 300 millones.
La explicación oficial repetida por Quintela y su equipo es conocida: dicen que la culpa recae en la falta de fondos nacionales, en una caída de ingresos fiscales y en la presión de la economía argentina. “No podemos pagar cuando hay que garantizar sueldos y servicios esenciales”, afirmó el gobernador en un intento por justificar la molestia financiera, aunque también dejó claro que la voluntad existe cuando “las condiciones lo permitan”.

Mientras otras provincias avanzan… La Rioja retrocede
La foto comparativa es brutal. Provincias como Entre Ríos han salido al mercado a emitir deuda, mejorar su perfil de vencimientos y financiar obras públicas, recuperando acceso a crédito a pesar de la crisis nacional. En contraste, La Rioja sigue encerrada en negociaciones que no terminan de consolidarse, sin pagar vencimientos y sin una estrategia clara que devuelva confianza a los mercados.
Esa incapacidad no es una cuestión técnica: tiene consecuencias palpables para la población. El default alimenta el desprestigio de la provincia ante inversores, retrae la actividad económica y vulnera la posibilidad de obras públicas esenciales que podrían generar empleo y desarrollo local.
Además, el hecho de haber utilizado recursos originalmente destinados a proyectos productivos, como los generados por la construcción del parque eólico —que incluso fue vendido— sin cumplir luego con las obligaciones financieras, abrió puertas a demandas internacionales que hoy presionan judicialmente a la provincia.
Dependencia extrema de recursos nacionales
En paralelo, informes económicos recientes revelan que La Rioja es la provincia más dependiente del Estado nacional para sus ingresos fiscales, con más del 86% de sus recursos atados a transferencias desde la Nación. Esa dependencia extrema la expone aún más a cualquier ajuste o cambio de política de coparticipación, transformando cada decisión federal en un riesgo directo sobre su caja y credibilidad fiscal.
Del discurso a la realidad económica
El default doble, la prolongación de cesación de pagos y la ausencia de un camino claro hacia la normalización financiera no deberían sorprender: reflejan una gestión que prioriza discursos confrontativos frente al Gobierno nacional o narrativas políticas sobre soluciones económicas concretas.
Porque, al final, un discurso no reemplaza el pago de una deuda. Y, como muestra la historia reciente:
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La Rioja es la única provincia que no ha normalizado sus obligaciones internacionales.
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Suma juicios en Estados Unidos por el incumplimiento de bonos internacionales.
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Continúa sin pagar los vencimientos de 2026, extendiendo el default al segundo año consecutivo.
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Depende casi enteramente de transferencias nacionales para sostener su presupuesto provincial.
En vez de criticar para afuera, de cargar contra autoridades nacionales o de encontrar culpables externos… ¿no sería mejor que quien gobierna aprenda a gobernar su propia provincia?
Fernando Barrios — Director de Riojalandia



