sábado, mayo 16, 2026

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La Rioja, tierra de empleados públicos: el modelo agotado del quintelismo

Un reciente informe de la consultora Empiria volvió a exponer lo que los riojanos ya saben por experiencia: la provincia depende de manera desproporcionada del empleo estatal. Según el estudio, La Rioja tiene 114 empleados públicos por cada mil habitantes, ubicándose entre las provincias con mayor concentración de personal estatal del país. Solo Catamarca presenta una proporción similar.

Mientras en distritos como Córdoba o Santa Fe los números oscilan entre 45 y 51 empleados públicos cada mil habitantes, La Rioja triplica esas cifras, consolidando un esquema donde el Estado provincial se convirtió en el gran patrón y la principal fuente de sustento para la población.

Lejos de ser un dato menor, el número desnuda un modelo económico que el gobernador Ricardo Quintela profundizó: una administración basada en la dependencia del empleo público y en la distribución de recursos discrecionales, sin políticas serias de desarrollo privado ni incentivos a la inversión productiva.

El contraste con otras jurisdicciones muestra lo anacrónico del esquema riojano. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, hay 79 empleados públicos cada mil habitantes, cifra alta en comparación con la media nacional pero igualmente inferior a la riojana. En La Rioja, en cambio, se sigue multiplicando la planta estatal mientras los problemas estructurales —falta de industrias, débil conectividad y bajos niveles de inversión— permanecen intactos.

El quintelismo presenta este modelo como “sostenimiento del empleo”, pero la realidad es que se trata de un Estado hipertrofiado que no genera desarrollo real y que, a la vez, condena a miles de riojanos a la precariedad y la dependencia política. Cada nuevo nombramiento se traduce en más control, menos autonomía y más sumisión de la sociedad a la voluntad del poder provincial.

El informe de Empiria no hace más que confirmar lo evidente: La Rioja es rehén de un sistema clientelar que se perpetúa con cifras récord de empleados públicos, una herencia que compromete el futuro de la provincia y que demuestra el fracaso del quintelismo en construir un camino distinto al de la dependencia crónica.

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