Trabajadores llevan tres semanas con la toma de la fábrica por salarios impagos mientras la provincia admite que “no recibieron un peso”.
La Rioja atraviesa otro capítulo de conflicto social: los empleados de la textil Victoria Outdoor cumplen tres semanas de toma de la planta en reclamo de sus sueldos, que siguen adeudados sin horizonte de pago.
La Secretaría de Trabajo provincial, a cargo de Myriam Espinosa, reconoció que la postura de la empresaria dueña de la compañía es “cerrada” y que hasta ahora los trabajadores no recibieron un solo peso. La funcionaria admitió además que la oferta presentada por la empresa estuvo “muy lejos” de los montos exigidos por los empleados, lo que agudiza el enfrentamiento.
Un conflicto que expone la fragilidad del sector
El caso de Victoria Outdoor no es aislado: se enmarca en una crisis más amplia del sector textil, golpeado por la caída del consumo y el derrumbe de la producción. En Río-Landia, varias fábricas han reducido turnos o directamente cerrado, dejando a cientos de familias sin ingresos ni perspectivas laborales.
Los trabajadores de la textil, mientras tanto, resisten con la toma de la fábrica como única herramienta de presión. No descartan endurecer las medidas si en los próximos días no hay avances, lo que podría traducirse en cortes de ruta o manifestaciones masivas en la capital provincial.
El rol del gobierno: arbitraje débil y respuestas tardías
Aunque la Secretaría de Trabajo se muestra como mediadora, la realidad es que el gobierno provincial no ofrece soluciones concretas. La intervención oficial se limita a actas y notificaciones, mientras la desesperación de los empleados crece.
Para los gremios y analistas, este conflicto desnuda un patrón repetido en la gestión de Ricardo Quintela: una administración que prioriza el relato de “defensa del trabajador” pero que, en los hechos, carece de políticas activas para sostener el empleo privado o sancionar a empresas que incumplen con sus obligaciones.
La crisis en Victoria Outdoor refleja un problema estructural: un Estado provincial que reacciona tarde, una patronal que se niega a cumplir y una clase trabajadora que queda librada a la resistencia en soledad.



