El gobernador riojano volvió a cruzar a Milei, denunció “sacrificio cruel” y se presentó como el guardián del federalismo mientras La Rioja sigue atrapada en su propia crisis estructural.
CHAMICAL.– Ricardo Quintela volvió a subirse al ring político. Esta vez eligió una escuela agrotécnica como escenario, rodeado de alumnos y producción regional, para lanzar una frase que retumbó fuerte: “No hay peor violencia que la que se ejerce desde el Estado”. El mensaje apuntó directo a la Casa Rosada y al presidente Javier Milei, a quien acusó de someter al interior a un “sacrificio cruel”.
La escena fue quirúrgica: campo, educación técnica, discurso social. Todo en clave federal. El gobernador defendió el rol del Estado provincial en salarios, ayuda escolar y guardias médicas, mientras cargaba contra lo que define como “desfinanciamiento” nacional.
Pero hay un detalle incómodo que el discurso evita: La Rioja arrastra problemas financieros propios, con tensión fiscal crónica y un historial de administración que no precisamente brilla por eficiencia. La narrativa del “ahogo nacional” es potente, sí, pero no explica por completo por qué la provincia sigue dependiendo casi exclusivamente de la coparticipación y del gasto público como único motor económico.
Coparticipación y relato
Quintela fue categórico:
“Administran los recursos que son nuestros como si fueran los propietarios”, lanzó, cuestionando la distribución de fondos nacionales.
El planteo es políticamente efectivo. El federalismo siempre moviliza. Sin embargo, la discusión de fondo es más compleja: ¿es solo la Nación la responsable del estancamiento provincial? ¿O también hay un modelo local que no logra diversificar matriz productiva ni generar autonomía real?
Clima social en ebullición
El tramo más delicado llegó cuando habló de tensión social. “Cuando desde el Estado te sacrifican cruelmente, se produce un estado de ebullición”, advirtió.
La frase tiene doble filo. Denuncia ajuste, pero también anticipa conflicto. En un contexto económico áspero en todo el país, la retórica del enfrentamiento permanente suma temperatura a una sociedad que ya está bastante caliente.
La escuela como símbolo
La elección de la escuela agrotécnica no fue casual. Quintela la presentó como modelo de “autosustento y soberanía alimentaria”, contraponiéndola a un Presidente que —según sus palabras— “prefiere florearse en Estados Unidos”.
El golpe fue directo y personal. Política en estado puro.



